En Guatemala logran por primera vez la reproducción en cautiverio del antiguo pejelagarto y liberan mil alevines

Editado por: Svitlana Velhush

El pez cuyos antepasados nadaban ya en tiempos de los dinosaurios recibe ahora una oportunidad de renacer gracias al esfuerzo humano. En Guatemala, tras siete años de trabajo, los especialistas lograron por primera vez la reproducción en cautiverio del pejelagarto (Atractosteus tropicus) y liberaron cerca de mil alevines en una laguna natural.

Esta especie, conocida por los habitantes locales como «machorra», habita en los ríos de agua dulce y los estuarios de la costa pacífica de Centroamérica. Los adultos alcanzan 1,2 metro de longitud y pesan hasta 10 kilogramos. El pejelagarto es un auténtico «fósil viviente»: su morfología apenas ha cambiado en más de 100 millones de años. En estado silvestre, la población disminuye debido a la pesca ilegal, la contaminación de las aguas y las sequías, que se intensifican bajo la influencia de fenómenos climáticos.

El proyecto fue llevado a cabo por el Centro de Conservación Marina (CCM) y el zoológico La Aurora con el apoyo técnico de una universidad mexicana. Tras el exitoso desove en septiembre de 2026, los alevines de 3–4 centímetros de longitud fueron trasladados en botes a la laguna Guiscoyol, en el departamento de Santa Rosa. La elección de precisamente esa edad se explica porque los peces aún no se han acostumbrado al alimento artificial y se adaptan mejor al medio natural.

Los investigadores compararon distintos alimentos para los alevines: con el alimento para trucha, la supervivencia fue de alrededor del 30 por ciento, y con el de tilapia, de aproximadamente el 17 por ciento. Estos datos ayudarán a optimizar futuros programas de cría. Ahora se hará un seguimiento de los ejemplares liberados para evaluar su crecimiento, su supervivencia y su capacidad de adaptación a la vida silvestre.

El éxito del proyecto guatemalteco demuestra cómo la transferencia de tecnología entre países puede acelerar la conservación de especies raras. La cooperación internacional permitió superar años de dificultades con la reproducción en cautiverio y pasar a la etapa de monitoreo en el medio natural.

Los resultados posteriores de las observaciones mostrarán cuán eficaz resulta este enfoque para fortalecer la población de pejelagarto en la región.

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Fuentes

  • Guatemala reproduce un pez nativo y libera 1.000 ejemplares para conservación

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