Una mirada unificada al mundo: cómo A.A. Murakami convierten la investigación de la naturaleza en arte

Autor: Irina Davgaleva

Instalación inmersiva del dúo artístico A.A. Murakami, «Belleza efímera»

En Australia florecen árboles que emiten burbujas luminosas con niebla. En Venecia, los patrones naturales de las conchas del mar de Aral se transforman en un dibujo textil de gran escala. Detrás de estas insólitas obras están Azusa Murakami y Alexander Groves, artistas y diseñadores que combinan arte, ciencia y tecnología para investigar los asombrosos mecanismos de la naturaleza. El 6 de noviembre su instalación New Spring sigue atrayendo la atención de los visitantes de la Newcastle Art Gallery, y ya el 14 de noviembre se inaugurará en Taiwán After the Rain — una exposición que reúne por primera vez en Asia las dos líneas principales de su creación.

Ver lo que normalmente pasa desapercibido

En la base del pensamiento artístico de A.A. Murakami hay una forma insólita de observar el mundo que nos rodea. Los artistas no se limitan a inspirarse en las formas naturales: estudian los procesos gracias a los cuales esas formas surgen. Investigan las pautas del crecimiento, las transformaciones de los materiales, la interacción de las fuerzas físicas y el tiempo, y luego traducen las observaciones científicas al lenguaje del arte.

Esto se manifiesta de manera especialmente interesante en la obra The Sun Sets in a Shell, presentada en el pabellón de Uzbekistán The Aural Sea en la Bienal de Venecia de 2026. El punto de partida fue el mejillón cebra, un molusco de rayas que habita en el mar de Aral. Murakami y Groves estudiaron los modelos científicos de la formación de su concha y desarrollaron un algoritmo de tejido especial que reproduce las pautas bioquímicas de su formación.

Así surgió un dibujo textil en el que espirales, ondas, formas triangulares y estructuras fractales repetidas transmiten la compleja geometría del crecimiento natural. Pero lo más interesante es que estos patrones no son estáticos en su origen. Los cambios de temperatura, salinidad, acidez del agua y contenido de calcio influyen en la formación de la concha, dejando en su estructura una suerte de registro de las condiciones del entorno.

El resultado es una asombrosa combinación de investigación científica y percepción artística: la concha se convierte en un archivo natural, y el algoritmo ayuda a revelar la belleza de unos procesos que el ojo humano normalmente no percibe. Los artistas traducen esta complejidad invisible a una forma material, uniendo las tecnologías digitales y el oficio táctil tradicional.

La Luna bajo el agua

Cuando la tecnología permite que la naturaleza se manifieste

Otro lado de su pensamiento lo revela New Spring — una instalación que ahora puede verse en la Newcastle Art Gallery de Australia. La exposición se inauguró el 26 de septiembre y permanecerá abierta hasta el 31 de enero de 2027.

Tres estructuras metálicas que recuerdan a árboles emiten burbujas luminosas llenas de niebla. Surgen entre las ramas, se desplazan suavemente por el espacio, cambian de forma y se disuelven. Luego aparecen otras nuevas.

No es una imagen de floración ni una imitación mecánica de un árbol. Los artistas crean su propio sistema, en el que el proceso tecnológico se convierte en un fenómeno casi vivo. El espectador no observa una obra terminada, sino su aparición continua.

Aquí se revela de manera especialmente interesante el concepto japonés mono no aware — la sutil capacidad de advertir la belleza del momento, sentir su unicidad y percibir los cambios como una parte natural de la vida. Una burbuja desaparece, pero en su lugar surge la siguiente. Y la atención se desplaza poco a poco desde el deseo de retener lo visto hacia la capacidad de estar aquí y ahora, advertir lo que ocurre y abrirse a lo que aparecerá después.

Hay en ello una idea muy positiva: la belleza no termina con un instante concreto. Continúa en nuevas formas. Las tecnologías de A.A. Murakami permiten ver literalmente este principio: la naturaleza no deja de crear, y cada momento se convierte en parte del siguiente.

Precisamente este enfoque es el que los artistas llaman Ephemeral Tech — «tecnologías efímeras». Desarrollan sus propios mecanismos para crear fenómenos a partir de la niebla, el aire, la luz y otros estados cambiantes de la materia. Aquí la tecnología no se exhibe a sí misma, sino que abre al ser humano una nueva forma de interactuar con el mundo físico.

Nueva naturaleza📍Espacio artístico Paradise City, Инчхон

Una unión, una mirada común al mundo

Detrás de A.A. Murakami están Azusa Murakami y Alexander Groves, que se conocieron en 2010 en el Royal College of Art de Londres. En 2011 fundaron Studio Swine — un estudio de diseño experimental —, y en 2020 crearon A.A. Murakami como una práctica artística independiente en la que las tecnologías ayudan a conformar nuevas experiencias físicas y sensoriales.

Su colaboración resulta interesante por la amplitud con que exploran el mundo que los rodea. Los artistas estudian las producciones locales, los oficios, los recursos naturales y las formas de tratar los materiales. No solo les interesa la forma del futuro objeto, sino toda la historia que hay detrás: desde el origen de la materia prima y las particularidades del entorno local hasta el trabajo humano, las tradiciones culturales y las posibilidades de una nueva producción.

En los proyectos de Studio Swine, los materiales usados reciben una continuación inesperada. En Sea Chair los residuos plásticos recogidos en el océano se transforman en muebles. En Can City las latas de aluminio se funden en una fundición móvil que funciona con aceite vegetal usado. Y en Hair Highway el cabello humano se investiga como una alternativa renovable a materiales como el carey y la madera tropical.

Cada uno de estos proyectos comienza con una pregunta que va mucho más allá del diseño: ¿qué sabemos del material que utilizamos? ¿Cómo surgió? ¿Cómo está vinculado con el lugar, las personas y la naturaleza? ¿Y qué posibilidades se abrirían si lo miráramos de otra manera?

Este enfoque se despliega con especial amplitud en Fordlandia — un proyecto dedicado a la historia de la ciudad homónima en la selva amazónica. La fundó en 1928 el industrial estadounidense Henry Ford, que pretendía crear su propia base de producción de caucho natural para la industria automovilística.

La historia de Fordlandia se convirtió en un ejemplo de la compleja interacción entre los planes industriales y el entorno natural. El intento de trasladar a la Amazonia el modelo estadounidense de ciudad y de producción organizada chocó con el clima, las particularidades del ecosistema tropical y los problemas del cultivo de los árboles del caucho. El asentamiento acabó siendo abandonado.

Murakami y Groves se acercan a esta historia no solo como a un episodio del pasado industrial. Investigan las posibilidades del caucho natural, los métodos locales de obtención, el trabajo de los recolectores de látex y los materiales de la selva amazónica. En la instalación se crea un espacio singular donde los recursos naturales, la historia industrial y las ideas culturales sobre el progreso se encuentran en una misma obra artística.

Aquí se manifiesta con especial claridad la amplitud de sus intereses: detrás de un solo material son capaces de ver toda una geografía, la historia de las decisiones humanas, los sistemas económicos y las relaciones entre la naturaleza y la producción.

Un nuevo encuentro en Taichung

El 14 de noviembre se inaugurará en el museo CMP Inspiration de Taiwán After the Rain. La exposición reunirá por primera vez en Asia las dos prácticas del dúo — Studio Swine y A.A. Murakami — y permitirá ver su método creativo común en un mismo espacio.

En la muestra se presentará una versión a gran escala de New Spring de unos seis metros de altura, así como proyectos de Studio Swine, entre ellos Sea Chair, Can City, Hair Highway y la obra textil A Thousand Layers of Stomach. Un lugar aparte ocupará Fordlandia.

El título «Después de la lluvia» adquiere aquí un sentido especial. La lluvia cambia el estado del mundo que nos rodea: el aire se vuelve más limpio, la tierra recibe humedad y las superficies habituales revelan nuevos matices y texturas. Es un momento de renovación en el que se puede advertir lo que antes quedaba fuera de la atención.

Y, quizá, precisamente así puede describirse todo el camino creativo de Murakami y Groves. En unos proyectos investigan el origen de la materia y las posibilidades de su nuevo uso. En otros crean fenómenos que no pueden mantenerse en una forma constante. Pero en ambos casos les interesa una sola cosa: cómo está hecho el mundo, cómo surgen en él nuevas formas y cuánto de asombroso se esconde en los procesos que normalmente pasamos por alto.

El arte como posibilidad de ver más

Las obras de A.A. Murakami y Studio Swine recuerdan que el arte hoy puede nacer no solo de una imagen artística, sino también de un descubrimiento científico, de un experimento de ingeniería, del estudio de un material o de la observación atenta de la naturaleza.

Murakami y Groves no intentan separar al ser humano del mundo que lo rodea. Al contrario, muestran hasta qué punto están estrechamente ligados los procesos naturales, las tecnologías, la cultura y la vida cotidiana. Sus obras no ofrecen respuestas acabadas, sino nuevas maneras de mirar, investigar y advertir las interconexiones.

Y, quizá, lo más interesante de su obra es la capacidad de cambiar el propio punto de vista del espectador. Ver en una concha la historia de todo un mar, en un material usado la posibilidad de un nuevo nacimiento, y en una burbuja que se desvanece no una pérdida, sino el comienzo del instante siguiente.

El mundo no deja de crear lo nuevo. A veces basta con aprender a advertirlo.

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Fuentes

  • CMP Inspiration Museum — After the Rain

  • Newcastle Art Gallery Foundation — New Spring

  • Uzbekistan National Pavilion — The Sun Sets in a Shell

  • A.A. Murakami — официальный сайт

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