Once proyectos de Taiwán, Macao, Japón, Francia y Alemania muestran cómo la inteligencia artificial, los algoritmos y la presencia humana transforman los límites de la obra de arte.
Del 30 de octubre al 22 de noviembre se celebra en el parque cultural Chung Yuan Cultural and Creative Park de Taoyuan (Taiwán) el décimo festival de arte tecnológico TAxT. Su tema es Be Tokens: 現實世界>>>生成中, o «El mundo real está en proceso de generación». La exposición propone contemplar la realidad como un espacio que cambia continuamente en la interacción entre el ser humano y la tecnología.
El comisario del festival, Hong Yiping, profesor de la Universidad Nacional de Taiwán, recurre al concepto de token, la unidad en la que los modelos lingüísticos dividen el texto para procesarlo. En la exposición, esta idea trasciende el lenguaje: los artistas investigan cómo los sistemas digitales pueden percibir y transformar imágenes, movimientos, sensaciones corporales, recuerdos y sueños.
Cuando el espectador se convierte en parte de la obra
En algunos proyectos, la presencia del visitante modifica directamente la obra artística. En Habitat of Sound #2: Artificial Habitat los sonidos de las aves atraviesan tubos de aluminio que remiten al paisaje costero e industrial. Cuanto más tiempo permanece una persona cerca, con mayor intensidad el algoritmo fragmenta y distorsiona el sonido.
La instalación AURA del estudio francés hellobastworkshop reacciona a la posición y el calor del cuerpo humano creando esferas de luz. Cuando dos personas se acercan, sus imágenes luminosas se funden. En One Hundred Faces of Water de Huang Meng-fan, los datos hidrológicos regionales se convierten en una proyección de agua en movimiento, y los pasos de los visitantes generan nuevas ondas sobre ella.
Aquí la persona no se limita a observar la obra: sus movimientos, su voz, su calor y el tiempo que pasa junto a la instalación se convierten en parte del proceso artístico.
Memoria, sueños e inteligencia artificial
Otros artistas abordan la experiencia humana que resulta difícil de fijar directamente. En 40Hz (V2) el colectivo ULTRACOMBOS explora los sueños y los sueños lúcidos: las imágenes y los recuerdos recopilados se procesan mediante inteligencia artificial y se proyectan sobre el cuerpo. En The Symmetrical Hallucinations: A Medical Mirror datos médicos reales se contrastan con imágenes ficticias creadas por un sistema generativo. La obra plantea la pregunta de cómo las tecnologías reproducen la experiencia humana y dónde pasa la frontera entre los datos y su interpretación.
En el proyecto Artificial Intelligence and Artificial Intelligence are in Conversation dos brazos robóticos industriales entablan un diálogo a través de personajes virtuales que representan a universidades de arte de Taiwán y Japón. Los visitantes pueden hacerles preguntas. Y la obra Artificial Iteration (AI) Bianchi Lei confronta una imagen creada por inteligencia artificial con su versión pictórica, devolviendo al espectador a la cuestión de la autoría y del papel del artista.
De la interacción a la co-creación
El festival se articula en torno a tres ejes: coexistencia, co-creación y enunciación conjunta. Estos revelan distintos modelos de relación entre el ser humano y la tecnología: desde la interacción con el entorno hasta la creación conjunta de imágenes y nuevas formas de comunicación.
TAxT incluye también un programa educativo: encuentros, conferencias, talleres, proyectos escolares y visitas guiadas. Su objetivo es dar a conocer el arte tecnológico no solo a los visitantes de la exposición, sino también a quienes apenas empiezan a explorar las posibilidades de las herramientas digitales.
En TAxT cambia el papel habitual del espectador. Ya no se sitúa ante una obra acabada: su presencia puede modificar el sonido, la imagen o el movimiento de la instalación. El arte se convierte en un proceso en el que se encuentran la percepción humana y la interpretación maquínica. Ya no se trata simplemente del uso de nuevas tecnologías en la creación, sino de la búsqueda de un lenguaje artístico en el que el ser humano y el sistema digital se convierten en participantes de un mismo proceso.



