En un pintoresco tramo de la autopista 3 en el sur de Alberta, entre colinas y estribaciones, no solo hay postes y vallas. Detrás de ellos se esconde todo un sistema que cambia las reglas del juego entre las carreteras y la vida silvestre.
El proyecto Rock Creek, de unos diez kilómetros de longitud, costó 11 millones de dólares. Según las previsiones de la provincia, se amortizará en 15 años gracias a la reducción de colisiones con animales.
Antes, en este tramo se recogían anualmente un promedio de 30 cadáveres de animales. El número real de víctimas, según estimaciones de los investigadores, es tres veces mayor: muchos animales se alejan a morir fuera de la carretera.
Las colisiones con grandes mamíferos costaban a la sociedad casi un millón de dólares al año. El nuevo sistema debería reducir estos casos en un 80 por ciento cuando los animales se acostumbren a los pasos.
La base del proyecto es el trabajo de biólogos de Wildlife Science Centre y Miistakis Institute. Estudian las migraciones con collares GPS y cámaras para entender dónde prefieren los animales cruzar la carretera.
Las vallas están diseñadas teniendo en cuenta los hábitos de las distintas especies. Los postes de acero y las partes superiores inclinadas impiden que osos y pumas trepen, y la malla inferior evita que excaven.
Bajo la autopista se ha construido un paso especial, camuflado como paisaje natural. En los primeros cuarenta días tras su apertura, las cámaras registraron 45 usos del paso por ciervos, coyotes, zorros, mapaches, alces e incluso un puma.
Los osos grizzly con oseznos por ahora solo inspeccionan la entrada, pero esto es normal: a los grandes depredadores les lleva más tiempo acostumbrarse a una nueva estructura.
Estos pasos son importantes no solo para la seguridad. Preservan la conectividad de las poblaciones: los animales pueden desplazarse entre diferentes laderas, buscar alimento y evitar condiciones adversas.
Sin la posibilidad de cruzar la carretera, los lados norte y sur quedan aislados, y los animales tienen la mitad de opciones para sobrevivir.
Los primeros datos muestran que los animales aprenden rápidamente las rutas seguras e incluso transmiten este hábito a las siguientes generaciones.
El proyecto Rock Creek es un ejemplo poco común de que las medidas de protección de la naturaleza reducen a la vez los costos de reparación de vehículos y de atención médica.
El sistema de monitoreo Alberta Wildlife Watch ayuda a identificar nuevos puntos críticos y a mejorar los diseños en otras autopistas.


