A principios de septiembre de 2026, Uber y la startup británica Wayve sacaron a las calles de Londres los primeros vehículos con conducción autónoma del Reino Unido disponibles a través de la aplicación. No son taxis completamente sin conductor, sino viajes supervisados por un conductor con licencia, pero es un paso significativo para el mercado europeo.
Los pasajeros que pidan UberX, Uber Electric o Uber Comfort pueden recibir un Ford Mustang Mach-E equipado con el sistema Wayve AI Driver. El coche conduce solo, pero al volante hay un conductor capacitado de Transport for London, listo para intervenir. El precio sigue siendo el mismo y la elección es voluntaria: el cliente puede rechazarlo antes de que llegue el vehículo. La zona de operación cubre todo Londres, excepto los aeropuertos, y la flota está limitada por ahora a unas quince unidades.
Wayve es una empresa londinense que desde 2018 prueba su tecnología en las complejas calles de la capital británica. A diferencia de muchos competidores, su sistema AV 2.0 no se basa en mapas HD detallados, sino que aprende de la experiencia real, como un humano. Esto le permite adaptarse más rápido a nuevas ciudades y condiciones, algo especialmente importante para las calles londinenses, estrechas, sinuosas y congestionadas.
La asociación entre Uber y Wayve comenzó en 2024 con inversiones y ya abarca 12 mercados en todo el mundo. Londres se ha convertido en el primero donde la tecnología llega a los pasajeros comunes. Los siguientes en los planes son Tokio y otras ciudades. Los reguladores aún exigen la presencia de un conductor, pero las empresas esperan una expansión gradual hacia el modo totalmente autónomo.
Para los londinenses, esta es una oportunidad de probar por primera vez un viaje donde el coche elige la ruta y reacciona al entorno. Más de 140 mil personas ya han mostrado interés en la aplicación. La cuestión es cuán rápido se extenderá la confianza en esta tecnología más allá de la capital.
A largo plazo, el lanzamiento abre el camino para escalar los viajes autónomos en Europa, donde las normas son más estrictas que en Estados Unidos o China. Uber aspira a convertirse en el mayor operador de estos servicios para 2029, y Wayve obtiene datos reales para perfeccionar el sistema en condiciones muy difíciles.
Es un recordatorio de que el progreso en la conducción autónoma avanza paso a paso, y cada nueva ciudad es otra lección para toda la industria.
