Los murciélagos susurran con ultrasonidos: se esconden de sus enemigos

Editado por: Svitlana Velhush

En las selvas tropicales de América Central y América del Sur, los diminutos murciélagos de nariz tubular (Rhynchonycteris naso) pasan los días pegados a los troncos de los árboles. Su pelaje moteado y sus alas se funden con la corteza, pero el lugar abierto donde habitan los hace vulnerables a las aves y a las arañas. Para no llamar la atención, estos murciélagos no solo se camuflan visualmente, sino que también se comunican y se orientan mediante sonidos que quedan fuera del alcance auditivo de la mayoría de los depredadores y las presas.

Un nuevo estudio publicado en Annals of the New York Academy of Sciences muestra que los murciélagos de nariz tubular utilizan frecuencias superiores a 40 kilohercios, el umbral más allá del cual normalmente no oyen sus enemigos naturales. El ser humano solo capta sonidos hasta 20 kilohercios, por lo que muchas de las señales de estos murciélagos nos resultan indistinguibles. Científicos del Museo de Historia Natural de Berlín y del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales grabaron en Costa Rica un mínimo de 22 tipos de sílabas y 17 combinaciones, entre las que predominan los «ganchos» agudos: series de sonidos que transmiten información sobre el sexo y la individualidad del ejemplar.

Los murciélagos «conversan» con especial intensidad durante la época de apareamiento. Los machos interpretan canciones complejas, aunque también estas permanecen en su mayoría en el rango ultrasónico. Las señales de ecolocalización resultaron, además, más agudas que las de especies estrechamente emparentadas del mismo tamaño. Los cálculos mostraron que una polilla solo es capaz de oír a un murciélago que se aproxima a menos de tres metros de distancia, lo que concede al insecto un tiempo mínimo para salvarse. Así pues, las frecuencias altas ayudan al mismo tiempo a cazar en modo sigiloso y a reducir el riesgo de ser detectado uno mismo.

Los investigadores señalan que las señales sociales y la ecolocalización, al parecer, evolucionaron juntas: los mismos órganos producen y perciben ambos tipos de sonidos. La selección orientada al sigilo pudo influir en ambos. Al mismo tiempo, el alcance de propagación de tales señales es reducido: no llegan lejos, lo que disminuye aún más la probabilidad de intercepción.

A diferencia de muchos otros murciélagos, los de nariz tubular prefieren los espacios abiertos, por lo que el camuflaje acústico adquiere para ellos una importancia especial. Los datos indican que solo unos pocos tipos de sílabas caen dentro del rango audible para los depredadores, mientras que la mayoría no lo hace. Esto permite mantener los vínculos sociales sin sacrificar la seguridad.

Sin embargo, el futuro de la especie plantea interrogantes. El cambio climático y posibles super-El Niño podrían alterar el régimen habitual de precipitaciones en la región, lo que ya ha provocado una mortandad considerable de otras especies de murciélagos. Los científicos siguen estudiando el repertorio de cantos y las condiciones en las que los murciélagos recurren a señales más perceptibles.

Las observaciones de los murciélagos de nariz tubular nos recuerdan que, incluso en un mundo donde la supervivencia depende de la capacidad de pasar desapercibido, la naturaleza encuentra maneras de mantener la conexión entre los individuos sin atraer atención innecesaria.

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Fuentes

  • These Small, Stealthy Bats Use High-Frequency Vocalizations to Keep Their Chatter Out of the Range of Predators and Prey

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