El 2 de septiembre de 2026, Uber anunció la reducción de aproximadamente 3300 puestos, es decir, alrededor del 10% de su plantilla global. El CEO Dara Khosrowshahi envió una carta a los empleados explicando que la decisión responde a la necesidad de eliminar capas de gestión superfluas y simplificar el trabajo.
La compañía volverá a los niveles de empleo de 2021. Los recortes afectarán tanto a gerentes como a empleados de base: el número de gerentes se reducirá en un 20%, y la cantidad de "microequipos" de una o dos personas se reducirá a la mitad.
Khosrowshahi escribió que el crecimiento de los últimos años ha provocado una coordinación excesiva y una responsabilidad difusa. Ahora los recursos se redirigirán a áreas clave: transporte compartido, entrega y robotaxis.
Al mismo tiempo, Uber está endureciendo su política de trabajo remoto: en el futuro, solo alrededor del 1% de los empleados podrá trabajar de forma remota. El resto deberá estar presente en los centros de oficina.
Las acciones de la compañía subieron casi un 2% tras el anuncio. Este es el mayor recorte desde la época de la pandemia.
Uno de los despedidos es un empleado con diez años de antigüedad que comenzó su carrera como conductor y ascendió a gerente. En las redes sociales escribió: "Esto es solo negocio, no algo personal. Todos encontraremos nuestro camino".
¿Por qué una empresa cuyos resultados financieros han superado recientemente las expectativas decide llevar a cabo cambios tan profundos precisamente ahora?
Según Khosrowshahi, una estructura simplificada permitirá tomar decisiones más rápido y dedicar más tiempo al desarrollo de productos en lugar de a la coordinación interna.


