En manos del chef Victor Borg, la masa se estira en finas capas, intercaladas con margarina, y así se prepara la base para el pastizzi, esa especialidad maltesa cuya crujiente y hojaldrada corteza esconde un relleno de requesón o guisantes.
Las islas maltesas, enclavadas entre Sicilia y el norte de África, han dotado al pastizzi de un carácter único: los suelos calcáreos y el clima mediterráneo configuran el sabor particular de los ingredientes locales, mientras que las rutas comerciales milenarias han dejado su huella en la receta: técnicas árabes de masa hojaldrada, el requesón italiano y la influencia británica en la comida callejera.
Según Michelle Buttigieg, representante de la Autoridad de Turismo de Malta, la cocina local se ha convertido desde hace tiempo en un centro gastronómico del Mediterráneo, y en Malta los pastizzi se comen en el desayuno, de camino o en las fiestas: no son solo comida, sino parte de la vida cotidiana de los isleños.
En la nueva temporada del proyecto USTOA Global Kitchen, lanzado en julio de 2025 y que continúa en 2026, los pastizzi se han incluido en una colección digital de recetas junto con otros platos del mundo; la serie de vídeos y el libro permiten a los viajeros no solo ver cómo cocina el chef de Under Grain, sino también replicarlo en casa, manteniendo la conexión con el original.
Hoy en día, los pastizzi atraviesan un momento interesante: por un lado, se preparan en puestos callejeros con recetas antiguas, por otro, chefs como Victor Borg experimentan con los rellenos, sin perder la textura hojaldrada ni el equilibrio entre lo salado y lo cremoso.
La experiencia completa la ofrece la serie USTOA. Se puede ver en las redes sociales.
El sabor de los pastizzi cuenta más sobre Malta que cualquier guía: es una especialidad insular nacida en la encrucijada de culturas y suelos, imposible de reproducir lejos de estas rocas y este mar.




