En las estribaciones de los Andes, en la provincia argentina de Mendoza, las cámaras trampa volvieron a captar al rarísimo gato andino. El registro se realizó el 30 de enero de 2026 a pocos kilómetros al este de la reserva de La Payunia: ya es el tercer encuentro de este tipo desde 2024. Para una especie catalogada como en peligro de extinción en la Lista Roja de la UICN, cada presencia confirmada tiene una importancia especial.
El gato andino (Leopardus jacobita) es el único representante de la familia de los félidos en América cuya población se estima en unos 2100 individuos adultos. Las principales amenazas son la caza, la pérdida de hábitat y la reducción de su base alimentaria, sobre todo de las vizcachas y otros roedores. El animal lleva una vida sigilosa, por lo que se lo llama «el fantasma de los Andes»: verlo en la naturaleza es sumamente raro.
Desde 2014, las organizaciones Greater Good Charities y WCS Argentina llevan a cabo un trabajo sistemático de restauración del paisaje en la zona de La Payunia. Gracias a la adquisición y cesión de tierras a la propiedad estatal, se logró reducir la presión del pastoreo, restaurar los corredores de migración y disminuir el factor de perturbación. Como resultado, en el ecosistema comenzaron a regresar especies nativas, entre ellas la mara, un gran roedor emparentado con los conejillos de Indias.
El director de conservación de tierras de WCS Argentina, Andrés Novaro, señala que la aparición del gato andino es solo una de las señales positivas. La reducción de la presión del pastoreo permitió que se recuperara la vegetación y, con ella, las poblaciones de pequeños mamíferos. El monitoreo en la zona de Lonco Vaca mostró un aumento notable del número de maras, lo que confirma que la protección de los hábitats funciona a nivel de todo el ecosistema.
Hallazgos como este son importantes no solo para la ciencia, sino también para comprender cómo los esfuerzos locales de restauración del paisaje pueden influir en el destino de especies raras. En una situación en la que muchos ecosistemas montañosos de América del Sur sufren la presión de la actividad económica, el ejemplo de La Payunia demuestra que las medidas específicas pueden dar resultados medibles en pocos años.
Cada nueva confirmación de la presencia del gato andino recuerda que conservar aunque sea pequeñas porciones de naturaleza virgen en regiones clave puede sostener el frágil equilibrio de comunidades enteras.


