En las alturas de los Andes, las cámaras trampa han vuelto a captar a un habitante raro: el gato andino, o «fantasma de los Andes». Estas imágenes de Argentina y Chile, tomadas en los años 2025–2026, muestran no solo animales solitarios, sino también a una hembra con un cachorro en la zona de Mendoza, así como registros repetidos cerca de la reserva de La Payunia.
El gato andino (Leopardus jacobita) es el felino salvaje más vulnerable de América. Se estima que su población no supera los dos mil individuos. El animal prefiere las cumbres rocosas, donde caza vizcachas de montaña; sin embargo, los nuevos datos confirman que también necesita los valles bajos para desplazarse entre sus territorios.
En Chile, el monitoreo en la zona de Cajón del Maipo mostró que los gatos utilizan los sectores bajos como corredores. Los habitantes locales y los alpinistas instalaron cámaras y obtuvieron valiosas imágenes. En Argentina, la colaboración entre científicos, comunidades y ganaderos ya registra por tercer año consecutivo la presencia de la especie cerca de territorios protegidos.
Estas observaciones son importantes no solo para contar animales. Revelan cómo los ecosistemas montañosos fragmentados dependen de la conectividad del paisaje. Sin la protección de los valles, las poblaciones corren el riesgo de quedar aisladas, lo que reduce sus posibilidades de supervivencia.
Los esfuerzos de conservación incluyen el monitoreo, la sensibilización de los agricultores y la creación de zonas con un régimen especial. Los primeros resultados —la aparición de cachorros en las cámaras— indican que el trabajo conjunto da resultados.
Estas raras imágenes recuerdan que incluso las especies más esquivas pueden regresar si el ser humano les deja espacio para vivir.

