Trump y Xi: la apuesta por las relaciones personales ante la primera visita en una década

Editado por: Svitlana Velhush

En el Despacho Oval, Donald Trump declaró que Estados Unidos se está desempeñando «muy bien» frente a China y que espera «muchos acuerdos distintos» durante la próxima visita de Xi Jinping. Será la primera visita de un líder chino a la Casa Blanca en más de diez años.

Las palabras de Trump se produjeron una semana antes de la llegada de Xi y de su esposa Peng Liyuan. El presidente subrayó sus relaciones personales con su homólogo chino, mencionó los aranceles, que antes llegaron a alcanzar el 145 %, y señaló que China paga «muchos aranceles». Al mismo tiempo, añadió que «otros quizá no lo hagan tan bien», pero que con China todo marcha con éxito.

Para Trump, un tono así no es ninguna novedad. A lo largo de sus años en el cargo ha combinado en repetidas ocasiones la dura presión arancelaria con la diplomacia personal, buscando cerrar acuerdos directamente con los líderes. En los años 2019–2020 fue precisamente él quien impuso aranceles récord y luego pasó a la fase uno del acuerdo comercial. Sus declaraciones actuales repiten el mismo patrón: una demostración pública de fuerza y, a la vez, de disposición a negociar.

La visita de Xi se produce en medio de la tregua arancelaria alcanzada en la cumbre de Busan, que expira en noviembre. Washington no tiene intención de renunciar al control sobre la exportación de chips y tierras raras, pero está dispuesto a debatir la reducción de los aranceles sobre una lista limitada de bienes no estratégicos. En la agenda figuran también la inteligencia artificial, los precursores del fentanilo y los casos de estadounidenses detenidos en China.

Trump actúa claramente como el anfitrión que controla la agenda. Recuerda los aranceles, subraya los vínculos personales y, al mismo tiempo, deja claro que está dispuesto a nuevos acuerdos. Este enfoque le permite presionar a Pekín y, a la vez, demostrar a los votantes estadounidenses que es precisamente él quien logra resultados allí donde otros fracasan.

La situación recuerda a una partida de ajedrez en la que un jugador cambia constantemente las piezas sobre el tablero, pero mantiene una larga correspondencia con su rival. Trump no renuncia a la presión, pero utiliza el canal personal para conservar la posibilidad de maniobra.

En definitiva, el encuentro en Washington mostrará hasta qué punto las relaciones personales de los líderes son capaces de suavizar las contradicciones estructurales entre las dos potencias o, por el contrario, solo de aplazar otro nuevo ciclo de confrontación.

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Fuentes

  • 'US doing very well with China': Trump ahead of Xi Jinping's first White House visit in a decade

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