En los paisajes de sabana y bosque de Guinea-Bisáu, es posible toparse con un árbol que presenta marcas de golpes y montones de piedras en su base. No se trata de una casualidad ni de la obra de seres humanos: al parecer, aquí se ha estado manifestando durante décadas un comportamiento poco común de los chimpancés occidentales: el lanzamiento acumulativo de piedras.
Por primera vez, este fenómeno se documentó en 2016 en cuatro poblaciones de Pan troglodytes verus en África Occidental. Los machos adultos se acercan a ciertos árboles, emiten fuertes gritos de pant-hoot, a veces tamborilean en las raíces y arrojan piedras contra el tronco o en el hueco del árbol. Como resultado, en los mismos lugares se forman notables acumulaciones de piedras, y la corteza se cubre de cicatrices características.
Las investigaciones muestran que este comportamiento se limita a una región estrecha y no depende únicamente de la disponibilidad de piedras o de árboles adecuados. Esto sugiere su carácter cultural: los individuos jóvenes adoptan la tradición de los mayores. Los sitios permanecen activos durante más de diez años; las expediciones de 2017 y de años recientes confirmaron que los chimpancés siguen regresando a los mismos árboles.
Las posibles explicaciones incluyen la comunicación a distancia, la demostración de fuerza o incluso el marcado simbólico del territorio. El lanzamiento de piedras a menudo se combina con el clásico tamborileo en las raíces y sirve, probablemente, para intensificar la señal en un estado de excitación. A diferencia de las herramientas para la obtención de alimento, en este caso la piedra actúa en un contexto social.
Tales tradiciones culturales subrayan la complejidad del comportamiento de nuestros parientes más cercanos y su vulnerabilidad ante las amenazas. En Guinea-Bisáu, los hábitats de los chimpancés corren peligro debido a la prospección de bauxita, lo que podría provocar la pérdida no solo del entorno, sino también de prácticas conductuales únicas.
El estudio de estos rituales mediante cámaras trampa ayuda a comprender exactamente cómo utilizan los chimpancés estos sitios y cómo reaccionan sus congéneres, además de recordar la necesidad de preservar no solo las especies, sino también su patrimonio cultural.
