En las laderas pedregosas de los Andes centrales y meridionales de Perú, donde el viento circula entre arbustos dispersos, entre las piedras grises brotan de improviso flores de tonos azul claro y blanco. De lejos recuerdan la bandera de Argentina izada a una altitud de entre 2000 y 2400 metros.
Los botánicos describieron esta especie como Salvia messii y la nombraron en honor a Lionel Messi. La planta pertenece a la familia de las lamiáceas, a la que también pertenecen la menta, el romero y la albahaca, y crece hasta aproximadamente metro y medio. Sus hojas y tallos contienen aceites esenciales, por lo que la planta se considera aromática.
El artículo con la descripción se publicó el 2 de octubre de 2026 en la revista Phytotaxa (tomo 777, número 3). Los autores son Paul Gonzáles, Rolando Uria y Jean Capcha-Ramos. Tras comparar las muestras con especies ya conocidas, se convencieron de que tenían ante sí un endemismo del Perú nuevo para la ciencia. Según las reglas de la nomenclatura botánica, el sufijo «i» en el nombre latino indica que la especie fue nombrada en honor a una persona.
Las flores con tubo blanco y pétalo superior de color azul claro se convirtieron en el principal motivo de tal nombre. La coincidencia con los colores de la selección argentina resultó demasiado exacta como para ignorarla. Sin embargo, en el propio trabajo científico el acento está puesto en otra cosa: la especie fue hallada en la zona de transición de los matorrales que rodean los bosques relictos occidentales de los Andes. Los autores consideran que tales hábitats han sido hasta ahora subestimados como centros de endemismo y de especiación.
Detrás de la llamativa historia hay una realidad preocupante. La especie se conoce solo en seis lugares y su área de distribución está limitada a la parte central y meridional de los Andes de Perú. Debido a una distribución tan restringida, los investigadores evaluaron Salvia messii como en peligro de extinción (categoría EN). Las principales amenazas para su hábitat son los incendios forestales y el cambio climático.
Para las comunidades relictas andinas, tal vulnerabilidad es típica: las poblaciones son pequeñas, las áreas de distribución estrechas, y hasta un pequeño cambio climático o de la actividad económica puede reducir de forma irreversible una diversidad única.
El nombre, que rinde homenaje al deportista que inspiró a millones, atrae al mismo tiempo la atención hacia rincones remotos de los Andes. Así, un descubrimiento científico se convierte en un puente entre la pasión humana por el fútbol y la necesidad de cuidar la naturaleza, que no se restaura por encargo.
Cada nueva especie descrita recuerda que, incluso en las condiciones más duras, la Tierra sigue sorprendiendo y alegrando.

