Experimento con experiencias extracorporales: inesperadas descripciones de las acciones de los investigadores ponen en duda los límites de la conciencia

Editado por: Elena HealthEnergy

Experimento con experiencias extracorporales: inesperadas descripciones de las acciones de los investigadores ponen en duda los límites de la conciencia-1
Dos participantes, de forma espontánea y con una precisión que sorprendió incluso a los investigadores, describieron los detalles de las actividades de los científicos en la segunda sala, donde se encontraban en el momento de la sesión.

En un programa de investigación internacional llevado a cabo en Brasil en colaboración entre la Universidad de Virginia y la Universidad de Campinas, 21 participante experimentado, capaz de provocar voluntariamente experiencias extracorporales, yacía en la primera habitación, conectado a un electroencefalógrafo (EEG), e intentaba «salir» del cuerpo para percibir la imagen en la pantalla de un portátil situada en la tercera habitación, a una distancia de unos siete metros y tras puertas cerradas.

La imagen se elegía al azar entre cien opciones posibles, y ni siquiera los experimentadores la conocían de antemano: uno de ellos iniciaba el programa y abandonaba la sala.

El estudio, publicado en una revista revisada por pares Explorar bajo la dirección de la doctora Marina Weiler, profesora asistente de psiquiatría y ciencias neuroconductuales en la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, se planteaba un objetivo concreto: comprobar si los participantes eran capaces de identificar el objeto oculto mejor de lo que lo permitiría el nivel del azar.

Los resultados fueron desalentadores: de 21 participantes, 13 proporcionaron descripciones, pero ocho de ellos no informaron en absoluto de sensaciones de salida del cuerpo. La inteligencia artificial que comparó las descripciones escritas con las imágenes reales mostró que las opciones correctas ocupaban los puestos del 16.º al 92.º en la lista de clasificación por precisión, un resultado matemáticamente indistinguible de una simple adivinación.

La verdadera intriga surgió de manera completamente inesperada, al margen del protocolo previsto. Dos participantes describieron de forma espontánea y con una precisión que asombró a los propios investigadores los detalles de la actividad de los científicos en la segunda habitación, donde estos se encontraban en el momento de la sesión: uno sentado a la izquierda ante el ordenador, otro en un rincón de la sala con un libro; en el segundo voluntario la imagen era especular: todo coincidió con la disposición real en el momento del experimento.

Estas observaciones no formaban parte de la prueba objetivo y se produjeron con independencia de ella. El propio equipo de investigadores subraya en la publicación un punto crítico: estas coincidencias espontáneas no superaron la verificación estadística oficial destinada a las imágenes objetivo y requieren comprobación en un nuevo estudio con diseño prospectivo, es decir, con hipótesis formuladas de antemano.

Hallazgos así tocan la cuestión central de las teorías contemporáneas de la conciencia. La teoría del espacio de trabajo global (desarrollada por Bernard Baars) y las teorías de orden superior (HOT) suponen que la conciencia fenoménica está vinculada exclusivamente a los mecanismos neuronales de acceso y de metarrepresentación dentro del cerebro, es decir, que la conciencia surge únicamente del procesamiento de información en las redes neuronales. Si las descripciones de los participantes resultaran realmente exactas, esto podría poner en duda esa premisa fundamental.

La teoría de la información integrada (IIT), propuesta por el neurobiólogo Giulio Tononi, en cambio, admite la posibilidad de una estructura ampliada de la causalidad y una comprensión más flexible de la integración de la información; sin embargo, ni siquiera ella predice la obtención espontánea de información sobre acontecimientos externos sin un soporte físico en forma de receptores sensoriales.

Imagínese un receptor de radio sintonizado en una sola frecuencia. De pronto empieza a captar con claridad la señal de la emisora vecina, aunque la antena y la electrónica evidentemente no están diseñadas para ese rango. Una coincidencia aislada puede explicarse por el azar o por una avería, pero si tal fenómeno se reprodujera sistemáticamente, habría que revisar por completo el propio modelo del aparato receptor.

El estudio no demuestra la inmaterialidad de la conciencia ni refuta los modelos materialistas, pero sí pone de manifiesto una limitación crítica de nuestros instrumentos de medición y estudio: los informes conductuales de los participantes e incluso la neuroimagen moderna siguen siendo métodos fundamentalmente indirectos; nunca observamos de manera inmediata y directa la experiencia subjetiva.

Si coincidencias espontáneas como estas resultaran reproducibles en futuras investigaciones, esto obligaría a los científicos no solo a precisar los límites de los correlatos neuronales de la conciencia, sino a revisar la propia metodología del estudio de fenómenos que rebasan los estímulos controlados de laboratorio y exigen enfoques nuevos y más creativos para verificar capacidades humanas inusuales.

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Fuentes

  • 21 personas se someten a un experimento sobre experiencias extracorporales y dos de ellas ven cosas que la ciencia no logra explicar

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