Scott John-Hodgson está junto a los fogones en el restaurante Solstice, en el paseo fluvial de Newcastle, donde hace poco obtuvo el puesto de chef ejecutivo. Sus manos trabajan con una precisión pulida a lo largo de los años: comprueba la textura de la salsa, añade una pizca de sal marina para realzar el sabor de los mariscos locales y de las verduras de los alrededores.
El noreste de Inglaterra, con su clima severo, su cercanía al mar del Norte y sus fértiles valles, conforma un carácter especial de la cocina. Aquí el aire marino fresco y los suelos minerales otorgan a las verduras y a las hierbas una frescura intensa, mientras que el pescado y los moluscos conservan una textura firme y un sabor limpio difícil de reproducir en otras regiones.
John-Hodgson trabaja bajo la dirección de Kenny Atkinson, propietario de dos restaurantes con estrella Michelin: Solstice y House of Tides. Este verano el chef recibió un ascenso y ahora está al frente de ambos establecimientos. Su camino hacia la final del Chef Nacional del Año comenzó en la semifinal, donde demostró creatividad, destreza técnica y capacidad para trabajar bajo presión.
Los organizadores del concurso, de Craft Guild of Chefs, seleccionaron tan solo a diez finalistas entre cientos de participantes. En la final, el 6 de octubre en Londres, en la escuela Le Cordon Bleu, cocinarán contrarreloj ante un estricto jurado que evaluará el sabor, la presentación y la estabilidad del resultado.
El presidente del jurado, Mark Birchall, aconseja a los finalistas mantener la sencillez y centrarse en el sabor en lugar de complicar los platos. El director del concurso, David Mulcahy, señala que llegar a la final es un logro extraordinario que exige una entrega excepcional.
La cocina del noreste está conquistando reconocimiento a nivel nacional.

El logro de John-Hodgson demuestra que el arte culinario nace de un vínculo estrecho con la tierra y el mar de la tierra natal.





