El microbioma intestinal es una comunidad de aproximadamente 100 billones de bacterias, hongos, virus y otros microorganismos, cuyo peso total supera el kilogramo, y regula numerosos procesos fisiológicos en el organismo.
Según un artículo publicado en «Ash-Sharq al-Awsat» el 14 de agosto de 2026, esta comunidad no solo influye en la digestión, sino también en el metabolismo, la inmunidad e incluso el estado mental.
La doctora Amy Burkhart, médica y dietista registrada, subraya que la composición del microbioma de una persona determina su salud general; un desequilibrio, conocido como disbiosis, está relacionado con la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardíacas, las enfermedades inflamatorias intestinales, el síndrome del intestino irritable, los trastornos autoinmunes e incluso el cáncer.
La especialista en nutrición Desiree Nielsen señala que modificar la dieta es un paso crucial para mantener un microbioma saludable, y destaca ocho hábitos alimenticios comunes que pueden ser perjudiciales en lugar de beneficiosos.
El primer error es el consumo diario de los mismos alimentos: distintos tipos de bacterias reaccionan a diferentes clases de comida, por lo que la monotonía reduce la diversidad del microbioma, empeorando la digestión, la absorción de nutrientes y la inmunidad, además de disminuir la capacidad de recuperación tras el uso de antibióticos o enfermedades.
El segundo error común es el exceso de productos procesados: aditivos como la carboximetilcelulosa y el polisorbato-80, frecuentes en dulces, helados y comidas preparadas, alteran la composición del microbioma, incrementan la inflamación y aumentan la permeabilidad de la pared intestinal, dañando la capa protectora de mucosidad.
El tercer error es el consumo excesivo de bebidas azucaradas: estas reducen la diversidad bacteriana, aumentan la inflamación y la permeabilidad de la barrera intestinal, favoreciendo el crecimiento de bacterias específicas asociadas con la disbiosis; los expertos aconsejan reemplazarlas por agua o bebidas sin azúcar.
El cuarto error es la falta de fibra: esta es la principal fuente de alimento para las bacterias beneficiosas, apoyando la función de la barrera intestinal, la interacción con el sistema inmunológico y la reducción de la inflamación crónica, por lo que aumentar su ingesta en la dieta se describe como casi un medicamento.
El artículo subraya que la variedad en la alimentación, evitar el exceso de productos procesados y bebidas azucaradas, así como un consumo adecuado de fibra, contribuyen a mantener el equilibrio del microbioma y el bienestar general.

