Temporada de huracanes del Atlántico de 2026: un silencio récord bajo el dominio de El Niño

Editado por: Svitlana Velhush

En el Atlántico, donde normalmente en pleno apogeo de la temporada arrecian los elementos, ya lleva más de cien días reinando un silencio inusual. Ningún huracán desde el inicio de la temporada: un fenómeno nunca visto desde 1950.

Según los meteorólogos, la pausa récord está relacionada con un potente El Niño. Este fenómeno climático, que surge en el océano Pacífico, altera las corrientes de viento en todo el mundo y crea condiciones funestas para el nacimiento de tormentas tropicales en el Atlántico.

La cizalladura del viento —el cambio brusco de velocidad y dirección del viento a distintas alturas— literalmente despedaza los sistemas incipientes. El aire que desciende sobre la parte occidental del Atlántico suprime además el desarrollo de la nubosidad y las precipitaciones necesarias para los huracanes.

A mediados de septiembre, en el pico estadístico de la temporada, cuando normalmente se forman dos o tres huracanes, en el Atlántico se cuentan apenas cinco tormentas tropicales de corta vida. La última de ellas, Edward, estuvo a punto de alcanzar el umbral de huracán, pero fue detenida frente a las costas de Texas y Luisiana.

Incluso en años tan tranquilos como este, el peligro no desaparece por completo. Tormentas débiles, como Arthur en junio, pueden traer lluvias catastróficas: en un solo día cayeron más de 73 centímetros de precipitaciones en Luisiana, batiendo viejos récords.

La historia demuestra que los huracanes a veces irrumpen incluso en temporadas poco activas. En 1992, cuando hubo solo siete tormentas, el huracán Andrew de categoría cinco azotó Florida con fuerza devastadora.

La parte tardía de la temporada, cuando los sistemas se forman con más frecuencia cerca de la costa de Estados Unidos, sigue bajo vigilancia. El Niño seguirá influyendo en la atmósfera, pero las condiciones locales en el golfo de México pueden dar una oportunidad a sistemas aislados.

La pausa récord recuerda que el océano y la atmósfera están unidos por hilos complejos, y que incluso una potente supresión de la actividad no anula el riesgo de manifestaciones repentinas de los elementos.

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Fuentes

  • El Niño has broken Atlantic hurricanes. Now the season is breaking records

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