En Australia, las casas se están convirtiendo cada vez más en refugios para los animales locales. Un nuevo estudio ha demostrado que en la última década, los residentes de Victoria han informado de casi 2400 casos en los que animales salvajes y aves se han instalado en edificios, sobre ellos o debajo de ellos.
Los científicos analizaron estos datos y encontraron 36 especies de animales nativos que utilizan las casas para anidar, buscar alimento o descansar. Entre ellas se incluyen murciélagos microquirópteros que se esconden detrás de las cortinas y patos negros del Pacífico que hacen nidos en los balcones.
Los animales están colonizando casi todas las partes de los edificios. Las cavidades en paredes y techos son elegidas por el 40 % de las especies, los garajes y otras construcciones por el 19 %, y los aleros y balcones por el 16 %. Otro 10 % encuentra refugio dentro de las habitaciones, el 9 % debajo de la casa y el 6 % en los sistemas de calefacción y aire acondicionado.
Estos lugares a menudo reemplazan a los refugios naturales que están desapareciendo. Los huecos de los árboles, de los que dependen cientos de especies australianas, tardan siglos en formarse y en las ciudades son cada vez más escasos. Los edificios llenan parcialmente este vacío, pero la fiabilidad de este refugio es baja: las reparaciones o renovaciones pueden dejar a los animales sin hogar en un instante.
Australia planea construir 1,2 millones de viviendas nuevas en cinco años. Al mismo tiempo, se están endureciendo los requisitos de eficiencia energética: las casas se sellan herméticamente para reducir las pérdidas de calor. Sin embargo, la eficiencia energética no significa necesariamente que no haya espacio para la naturaleza. En Escocia y Alemania, se integran en las paredes de los nuevos edificios 'ladrillos para vencejos', casitas para murciélagos y erizos. Estas soluciones demuestran que es perfectamente posible combinar el confort humano con las necesidades de los animales.
En Australia todavía no hay normas obligatorias, pero están surgiendo iniciativas en las que los promotores instalan una caja nido por cada casa nueva. La planificación urbana que tiene en cuenta la biodiversidad ya se aplica en Canberra y Adelaida: en lugar de césped, se plantan prados floridos, creando una base alimentaria para insectos y aves.
Es importante recordar que no todos los animales son seguros para convivir, y en tales casos se requiere la ayuda de especialistas. Sin embargo, excluir a la vida silvestre sin ofrecer una alternativa significa agravar la crisis de extinción. Al diseñar casas, conviene prever de antemano elementos que ayuden a las especies locales a sobrevivir en un mundo urbanizado.

