Mientras los índices bursátiles mundiales alcanzan nuevos máximos históricos, el bitcóin parece haberse estancado cerca del nivel de los 64 000 dólares. Las acciones suben impulsadas por el optimismo en torno a la inteligencia artificial y el abaratamiento del crudo tras los avances en las negociaciones sobre el estrecho de Ormuz, mientras que la principal criptomoneda apenas varía su precio. Esta situación resulta paradójica: un activo a menudo calificado como «oro digital» no participa del repunte generalizado de los mercados de riesgo.
El índice global MSCI All Country World sumó un 0,4 % y continúa su racha de récords, el indicador de referencia de Asia-Pacífico subió un 2,2 % y las acciones australianas alcanzaron un nuevo máximo. El S&P 500 y el Dow Jones ya habían cerrado en máximos históricos la jornada anterior. Al mismo tiempo, el bitcóin se ha quedado rezagado casi un 49 % respecto a su récord de octubre en los últimos meses. Resulta evidente que el capital está migrando hacia activos relacionados con la IA en lugar de fluir hacia el mercado cripto.
Los datos de derivados confirman una actividad moderada en bitcóin y ethereum, aunque se observan posiciones agresivas en ciertas altcoins. Por su parte, los ETF de bitcóin al contado en EE. UU. registraron salidas netas de 5400 millones de dólares durante la primera mitad del año. Todo indica que los inversores institucionales y minoristas han perdido el interés por las criptomonedas precisamente porque la atención y el dinero se han concentrado en las tecnologías de inteligencia artificial.
Una señal especialmente preocupante es la reducción de 4000 millones de dólares en la capitalización de mercado de Tether en 60 días. Cuando la oferta de la stablecoin USDT disminuye, generalmente significa que hay una fuga de capital del ecosistema cripto: los dólares salen en lugar de entrar. Históricamente, estas contracciones tan profundas han coincidido más con las etapas finales de las ventas que con el inicio de una nueva caída; sin embargo, no habrá un suelo sólido hasta que la oferta de USDT vuelva a crecer.
Al mismo tiempo, la volatilidad del bitcóin se mantiene en torno al 36 % y en el mercado de opciones predomina la compra de calls, un signo de optimismo cauteloso. Algunas altcoins, como ZEC, muestran un aumento notable del interés abierto y posiciones largas agresivas. Esto sugiere que el interés especulativo persiste parcialmente, aunque no se extiende a la totalidad del mercado.
Para el inversor común, la situación se resume así: mientras algunos sectores atraen el capital como un imán, otros, incluyendo el cripto, permanecen en la sombra. La reasignación de carteras a favor de la IA puede parecer lógica a corto plazo, pero la historia demuestra que los ciclos de atención en los mercados son cambiantes. Conviene vigilar no solo el precio del bitcóin, sino también la dinámica de la oferta de stablecoins, ya que esta será la que indique cuándo regresará el capital fresco a los criptoactivos.
