Daniel Salamone: ¿Por qué el presidente del CONICET defiende una política que los científicos llaman «genocidio científico»?

Editado por: Svitlana Velhush

"Mi mirada está muy lejos de esta idea mal expresada del #cientificidio”, dice hoy a @infobae el presidente del #CONICET. Aquí le aclaramos a @DanielSalamone, por si aún no entendió, qué es el #cientificidio que su gobierno ejecuta sobre el sistema científico argentino . 👇

La Nación Más
La Nación Más
@lanacionmas

🔷 “Estamos viviendo un cientificidio” Movilización en el Obelisco en defensa de la ciencia y en reclamo de mayor presupuesto. 📌 LN+

Reply

El 14 de agosto de 2026, la reacción no se hizo esperar cuando el presidente del CONICET, Daniel Salamone, afirmó en una entrevista con Infobae que «es falso que los científicos se estén yendo del país», y que los datos evidencian la llegada de 1750 becarios en 2024, con planes de 2100 para 2026.

Científicos de la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología y de RAICYT publicaron de inmediato un análisis detallado: entre diciembre de 2023 y junio de 2026, el sistema perdió 6400 puestos de trabajo; en el CONICET, 377 investigadores (145 por decisión propia) y 2549 becas, de las cuales 637 fueron denegadas; los salarios reales cayeron un 40 %, y el número de aspirantes a la carrera de investigador se redujo de 1960 a 1378.

Salamone, veterinario de profesión, asumió en el CONICET con la clara misión de «preservar el enorme potencial científico y, a la vez, transformarlo para incidir más en el desarrollo productivo argentino». Su postura pública ha negado consistentemente el «genocidio científico», ha enfatizado la continuidad de las becas y ha atribuido al gobierno anterior la mayor parte de la fuga de cerebros.

No obstante, las cifras que presenta no consideran el contexto: la eliminación de la subsecretaría de investigación y prospectiva, la interrupción de la renovación de becas postdoctorales (de 1400 en 2022 a cero en 2025), la caída de los salarios reales y la falta de financiación para proyectos, que impide a los laboratorios adquirir incluso los insumos básicos.

Salamone opera dentro de severas restricciones políticas: fue designado por un gobierno que implementa una reducción drástica del gasto, y su permanencia en el cargo depende de demostrar los «éxitos» de la reforma. Su rol institucional exige la defensa del presupuesto y del personal, pero la lealtad política le impone justificar la dirección tomada.

Cuando, presionado por las protestas y una carta internacional de premios Nobel, elige datos selectivos y acusa a sus oponentes de tener «piernas cortas de la mentira», esto no es un desliz casual, sino la confirmación de un patrón constante: la prioridad de una narrativa política sobre la imagen completa de la realidad.

Como un médico que solo toma la temperatura a los pacientes cuyos valores encajan en el diagnóstico deseado, Salamone se enfoca en las becas entrantes e ignora la fuga de talentos ya consolidados y el deterioro de las condiciones laborales.

Esto no es meramente una discusión de cifras. Es un momento en el que el director de un consejo científico se ve obligado a elegir entre proteger la institución que le fue encomendada y defender una línea política de la cual depende su posición. La elección ha sido pública y consistente.

Al final, la pregunta que se hacen los científicos sigue sin respuesta: ¿por qué resulta cada vez más difícil construir una vida profesional digna dedicándose a la ciencia en Argentina? La respuesta a este interrogante no solo determinará el destino del CONICET, sino también si el país mantendrá la capacidad de generar su propio conocimiento.

6 Vues

Fuentes

  • Los científicos argentinos le responden al presidente del CONICET

¿Encontró un error o inexactitud?Consideraremos sus comentarios lo antes posible.