Nueva rana de la Edad de Hielo en La Brea: una pequeña clave para el clima del pasado

Editado por: Svitlana Velhush

En los famosos pozos de alquitrán de La Brea, donde durante décadas se han encontrado huesos de mamuts y gatos dientes de sable, los paleontólogos se toparon inesperadamente con los restos de un habitante muy diferente: una pequeña rana que vivió hace unos 45 mil años. Los restos, extraídos ya en el año 1929, permanecieron durante décadas en colecciones de museo hasta que el investigador H. Alberto Cruz los revisó. Resultó que no era simplemente una rana de espada conocida, sino una especie completamente nueva, denominada Spea labreae.

El descubrimiento se convirtió en el segundo caso de descripción de un anfibio extinto de la Edad de Hielo en América del Norte. Los huesos, en particular un fragmento de la sección sacro-urostilar, presentaban rasgos característicos que no coincidían ni con las especies modernas ni con los fósiles conocidos. Al parecer, la rana cayó en el alquitrán pegajoso y se conservó gracias a las condiciones únicas de los pozos. Tales hallazgos son raros: los anfibios tienen esqueletos frágiles y rara vez aparecen en el registro paleontológico.

La importancia del descubrimiento va mucho más allá de la simple sistemática. Los anfibios son extremadamente sensibles a los cambios de temperatura y humedad: son como indicadores vivos del medio ambiente. La presencia de Spea labreae junto con restos de la rana cavadora mexicana (Rhinophrynus dorsalis), cuyas poblaciones modernas más cercanas se encuentran a 2500 kilómetros al sur, indica un clima más húmedo y posiblemente más fresco en la zona del actual Los Ángeles al final del último período glacial. Estos datos ayudan a precisar el panorama de los ecosistemas antiguos, donde los grandes mamíferos a menudo eclipsan el papel de los animales pequeños.

Los investigadores señalan que hallazgos microfaunísticos como este permiten comprender mejor cómo los cambios climáticos afectaron la distribución de las especies en el pasado. Hoy, cuando el cambio climático ocurre rápidamente, las lecciones de la Edad de Hielo adquieren un valor especial: muestran qué especies podrían desaparecer o desplazar sus áreas de distribución con el calentamiento. Los archivos de La Brea, según resulta, aún guardan muchas sorpresas incluso después de un siglo de excavaciones.

A diferencia de los ruidosos hallazgos de megafauna, esta rana recuerda cuán importantes son los eslabones "invisibles" de los ecosistemas. Su desaparición y el desplazamiento de las áreas de distribución de otros anfibios dibujan un panorama de transformación gradual del paisaje desde condiciones más húmedas hasta las áridas actuales. Tales detalles ayudan a construir modelos más precisos de cambios pasados y futuros.

El descubrimiento de Spea labreae confirma una vez más: incluso en lugares bien estudiados, la ciencia puede ofrecer lecciones inesperadas sobre la fragilidad de los sistemas naturales.

18 Vues

Fuentes

  • Paleontologists Discover a New Species of Ice Age Toad at the La Brea Tar Pits

Lea más artículos sobre este tema:

Joel Sartore’s Photo Ark Has Documented 18,000 Animal Species - For 20 years, National Geographic photographer Joel Sartore has been building Photo Ark, a global portrait project that now spans 18,000 species. Shot against simple backdrops, the images aim to showcase animals’

Reply
¿Encontró un error o inexactitud?Consideraremos sus comentarios lo antes posible.