Gatos: ¿Por qué la gente confunde las señales de malestar con el juego?

Editado por: Svitlana Velhush

Numerosos videos en redes sociales muestran a personas "jugando" con gatos, pero en realidad, los animales con frecuencia experimentan irritación o estrés. Un nuevo estudio, cuya publicación está prevista para 2026, analiza más de mil comentarios a estos videos y revela la magnitud de este malentendido.

Según un análisis de los comentarios en YouTube, TikTok, Instagram y Facebook, entre el 75 y el 93 % de las veces, los espectadores valoraron positivamente interacciones en las que los gatos mostraban signos evidentes de incomodidad: bufidos, intentos de huir, mordiscos y daños visibles en las personas. Los investigadores señalan que la gente tiende a interpretar estas señales como excitación o afecto.

Entre las principales ideas erróneas se encuentra la creencia de que "el estrés real es imposible de ignorar" o que el gato "se irá solo si no quiere". En realidad, los gatos a menudo permanecen en la situación para evitar una escalada o utilizan la "congelación" como mecanismo de defensa. El juego brusco se convierte rápidamente en sobreestimulación, y lo que parece una caricia, en la práctica, provoca un comportamiento defensivo.

Otra opinión extendida es que "es una forma de ganarse su confianza" o que "los gatos muestran amor con mordiscos". El estudio señala que estos "mordiscos de amor" suelen significar: "basta". Arañazos y mordeduras constantes a menudo indican una sobrecarga, no una alegría mutua. Tales interpretaciones recuerdan a la disonancia cognitiva, cuando una persona se niega a aceptar hechos incómodos para mantener su visión del mundo habitual.

El enfoque correcto para jugar con un gato comienza observando su lenguaje corporal. Orejas pegadas, cola que golpea, movimientos bruscos: son señales para detenerse. Es preferible usar varitas con juguetes a distancia, dando al animal opciones y varias vías de escape. Un juego regular, pero respetuoso, fortalece el vínculo y reduce el estrés del gato.

El estudio resalta que muchos dueños no actúan por malicia, sino debido a ideas arraigadas sobre los gatos. La curiosidad y la disposición a revisar sus hábitos ayudan a discernir cuándo el juego genera alegría y cuándo solo tensión.

Para que un gato se sienta seguro, es crucial detenerse ante los primeros signos de incomodidad y ofrecerle formas alternativas de interacción.

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Fuentes

  • Play-fighting or just fighting? New study suggests a rethink on how we play with cats

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