La empresa sueca Candela está desarrollando ferris eléctricos con hidroalas, destacando especialmente el modelo Candela P-12, diseñado para integrarse en la red de transporte público urbano. Estas embarcaciones literalmente «vuelan» sobre el agua: al acelerar, las hidroalas elevan el casco, permitiendo que el ferry se desplace de forma casi silenciosa y sin generar oleaje a una velocidad de unos 25 nudos (aproximadamente 46 km/h).
¿Qué hace que el Candela P-12 sea especial?
- Combinación de hidroalas y propulsión eléctrica: al superar los 18 nudos, las hidroalas elevan el casco, lo que reduce la resistencia al agua en un 80 % y disminuye drásticamente el consumo energético.
- Propulsión eléctrica: el ferry funciona con baterías, eliminando las emisiones contaminantes a la atmósfera y evitando vertidos de combustible o aceite al agua. Esto lo convierte en una solución ecológica para rutas urbanas y costeras.
- Control automatizado: mediante ordenadores, sensores y software especializado, se ajusta el ángulo de las alas hasta 100 veces por segundo para estabilizar la nave y mitigar el balanceo. Esto hace que los trayectos sean mucho más cómodos y reduce significativamente el riesgo de mareo.
- El Candela P-12 tiene capacidad para entre 25 y 30 pasajeros según su configuración, alcanza una velocidad de crucero de 25 nudos y ofrece una autonomía de unas 40 millas náuticas (cerca de 74 km) con una sola carga. Este formato resulta ideal para trayectos urbanos cortos, servicios de enlace y conexiones entre la periferia y el centro de las grandes urbes.
- Economía y ecología: la razón de su existencia
- Más rentable que el diésel: gracias a la eficiencia energética, Candela afirma que los costes de «combustible» se reducen en un 80 % en comparación con los ferris diésel convencionales. Esto disminuye los costes operativos y hace que las rutas acuáticas sean más atractivas para las autoridades locales y regionales.
- Menor impacto acústico y protección de las costas: la ausencia de motores ruidosos y la mínima estela reducen la contaminación acústica y la erosión de las riberas, un factor crucial para zonas costeras y turísticas sensibles.
La compañía ya suministra el modelo Candela P-12 a Arabia Saudí, Noruega y otros países; de hecho, para 2026, Noruega ha encargado la mayor flota de ferris eléctricos con hidroalas del mundo, compuesta por unas 20 unidades.
El regreso del transporte por agua
Hasselskog, máximo responsable de Candela, señala que las vías fluviales son la forma de transporte más antigua, aunque en las últimas décadas han quedado relegadas a un segundo plano. Estos ferris eléctricos «voladores» representan un esfuerzo por reintegrar las rutas acuáticas en los sistemas de movilidad urbana modernos.
La idea es sencilla:
- en lugar de dos o tres ferris al día, se proponen varias lanzaderas con frecuencias de 10 a 15 minutos, funcionando como un equivalente acuático del autobús urbano o el metro;
- el pasajero puede acudir al muelle sin consultar el horario y subir al próximo P-12, utilizándolo como alternativa a los trayectos cortos en coche para evitar los atascos.
En Europa, este proceso avanza de forma más gradual: debido a la complejidad de los procesos de licitación y a las decisiones políticas, la implementación es más lenta que en Asia o Estados Unidos. No obstante, el potencial es enorme, especialmente en ciudades con ríos, bahías o fiordos, donde es posible descongestionar las carreteras y reducir las emisiones contaminantes.
Producción y perspectivas de futuro
Candela está aumentando su producción en Estocolmo y planea abrir una nueva planta en Polonia para satisfacer la demanda y ampliar su presencia tanto en Europa como en otros mercados internacionales. La empresa prevé incrementar su plantilla de unos 250 a 1000 empleados, lo que marca la transición de una fase experimental a una industria de transporte eléctrico acuático plenamente consolidada.
De este modo, el Candela P-12 no es solo una embarcación sofisticada, sino una pieza clave para la movilidad urbana sostenible: hace que el transporte por agua sea más rápido, silencioso, económico y respetuoso con el medio ambiente, fomentando así el regreso de los pasajeros a las rutas fluviales bajo un nuevo concepto eléctrico.



