El 20 de septiembre de 2026, en Nueva York, durante la Climate Week, The Independent publicó su tercera Climate 100 List. Entre los destacados figuran Vicky Moffatt, directora de Chapter Zero, y Vandana Shiva, fundadora de Navdanya. Sus nombres aparecen uno al lado del otro no por casualidad: una trabaja con los consejos de administración del FTSE 100, la otra con los agricultores de la India que conservan las semillas.
En tres años, Moffatt llevó el membership de Chapter Zero hasta casi 4000 personas, abarcando el 80 % de las empresas del FTSE 100. No hace llamamientos a declaraciones radicales, sino que incorpora a la agenda de los consejos herramientas concretas: planes de transición, evaluación de riesgos climáticos, vinculación de la remuneración con los objetivos de emisiones. Su trayectoria —desde la consultoría en Kantar y su participación en la creación de la Ellen MacArthur Foundation— demuestra que para ella la agenda climática hace tiempo que forma parte de la estrategia corporativa, y no es una casilla ESG aparte.
Shiva comenzó protestando contra las leyes que entregaban las semillas en propiedad a las corporaciones. Creó más de 150 bancos de semillas y la organización Navdanya, defendiendo el derecho de los agricultores a conservar, intercambiar y replantar semillas. Su enfoque integra la ecología, el feminismo y la soberanía alimentaria como un todo. Para ella, la justicia climática es imposible sin el control sobre lo que se siembra y sobre quién lo posee.
La inclusión de ambas en una misma lista de 2026 revela un cambio importante: la agenda climática ya no se divide entre «negocio» y «activismo». Moffatt muestra cómo los actores institucionales pueden integrar el clima en su ADN sin perder la lógica comercial. Shiva demuestra que, sin la protección de las prácticas locales y los derechos de las comunidades, cualquier objetivo corporativo quedará en meras declaraciones. Su reconocimiento simultáneo indica que los cambios reales exigen a la vez la presión desde abajo y la reestructuración desde arriba.
Cuando Moffatt habla de un «nuevo orden mundial» para los consejos de administración, y Shiva del «trabajo invisible de las mujeres» en la recolección de agua y la conservación de semillas, describen distintas escalas de un mismo problema: quién controla los recursos y quién asume la responsabilidad por ellos. En 2026, cuando el calor extremo ya se ha convertido en la norma, esta cuestión deja de ser teórica.
Su presencia en la Climate 100 List muestra que el futuro sostenible no se construye por un solo camino, sino por el cruce de muchos, y cuanto más numerosos sean esos cruces, menos probabilidades habrá de que la agenda climática se quede en meras palabras.

