La rana que se ocultaba a plena vista: nueva especie Pristimantis milpe tras un siglo de errores

Editado por: Svitlana Velhush

En los bosques tropicales del Chocó, en el oeste de Ecuador y el sur de Colombia, habita una rana nocturna común cuyo fuerte canto chasqueante se escucha desde los arbustos y las bromelias desde hace más de un siglo. Los científicos la consideraron durante mucho tiempo una especie ya conocida, hasta que los ejemplares de museo del siglo XIX ayudaron a revelar la verdad: se trata de una especie distinta, Pristimantis milpe, descrita solo en el año 2026.

Investigadores de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador examinaron los ejemplares tipo recolectados en Ecuador en el siglo XIX y conservados en el Museo de Historia Natural de Londres. La comparación de los especímenes antiguos con las poblaciones vivas mostró que la clasificación previa era errónea. Como resultado, la especie, que se encontraba y documentaba con regularidad, nunca recibió un nombre científico propio.

El área de distribución de Pristimantis milpe abarca más de 67 mil kilómetros cuadrados, desde el nivel del mar hasta los 1200 metros de altitud. La rana es activa de noche; los machos emiten característicos cantos chasqueantes desde las hojas a varios metros de altura. Las hembras se distinguen por la coloración brillante de la región inguinal y los muslos, con tonos anaranjados o azulados y manchas negras, mientras que los machos tienen una apariencia más uniforme.

El descubrimiento subraya el valor de las colecciones de ciencias naturales: los ejemplares que han permanecido durante décadas permiten revisar las identificaciones antiguas y vincular los nombres científicos con las poblaciones reales. En este caso, la combinación de especímenes históricos con observaciones modernas ha permitido reconocer la especie como independiente.

La región del Chocó es famosa por su alta biodiversidad, y el hallazgo demuestra que incluso los animales ampliamente distribuidos y fáciles de detectar pueden albergar sorpresas. La descripción se publicó en la revista ZooKeys y se basa en datos de campo y materiales de museo.

Casos como este recuerdan lo importante que es contrastar minuciosamente las identificaciones antiguas con la naturaleza viva para no pasar por alto lo evidente.

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Fuentes

  • This “new” frog was hiding in plain sight for 100 years

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