La idea que costó 65 millones
En 2002, Cameron y Tyler Winklevoss, estudiantes de Harvard y miembros del equipo olímpico de remo de EE. UU., concibieron una red social cerrada llamada HarvardConnection (que más tarde se renombraría ConnectU). Para su programación, contaron con la ayuda de su compañero de clase Mark Zuckerberg. Sin embargo, en 2004, Zuckerberg lanzó su propio proyecto: Facebook. Los hermanos lo acusaron de robarles la propiedad intelectual y de violar un acuerdo verbal, llevándolo a juicio.
La disputa legal duró cuatro años y concluyó en 2008 con un acuerdo extrajudicial. Zuckerberg pagó a los gemelos 65 millones de dólares: 20 millones en efectivo y 45 millones en acciones de Facebook. Posteriormente, los hermanos intentaron impugnar el acuerdo, alegando que habían sido engañados en la valoración de la compañía, pero el tribunal de apelación mantuvo el veredicto.
Apostando por la moneda invisible
Con el capital obtenido, los hermanos fundaron la firma de inversión Winklevoss Capital. Sin embargo, su principal triunfo financiero fue el descubrimiento de Bitcoin. Según la leyenda, se enteraron de la criptomoneda en 2012, durante unas vacaciones en Ibiza, gracias a un compañero de viaje casual.
Tras estudiar la tecnología blockchain, los gemelos comprendieron su potencial y decidieron invertir 11 millones de dólares de su capital "de Facebook" en Bitcoin. En 2013, comenzaron a comprar monedas, acumulando finalmente alrededor de 100.000 BTC. En ese momento, esto representaba aproximadamente el 1% de todos los Bitcoins existentes en el mundo. El precio medio de su compra fue de aproximadamente 120 dólares por moneda. Muchos los consideraban unos locos.
Los primeros milmillonarios de Bitcoin
Cuando, a finales de 2017, en la cresta de la primera burbuja global de criptomonedas, el valor del Bitcoin superó por primera vez los 11.000 dólares, la fortuna de los hermanos superó los mil millones de dólares. Fue así como Cameron y Tyler se convirtieron oficialmente en los primeros "milmillonarios de Bitcoin" del mundo, cuya riqueza se generó exclusivamente por el ascenso de la criptomoneda.
A diferencia de muchos inversores tempranos que rápidamente materializaron sus ganancias y abandonaron el mercado, los Winklevoss continuaron manteniendo sus activos y construyendo infraestructura a su alrededor. En 2014, fundaron el exchange de criptomonedas Gemini, que hasta el día de hoy sigue siendo una de las plataformas más fiables y estrictamente reguladas en Estados Unidos.
Hoy en día, los hermanos siguen siendo pesos pesados en la industria. Según las estimaciones de Forbes, todavía poseen aproximadamente 70.000 Bitcoins.
La ironía del destino radica en que, tras perder el control de la idea de una red social que conectó a miles de millones de personas, los hermanos Winklevoss recibieron una compensación con la que adquirieron un activo que cambió para siempre el sistema financiero mundial.

