Los constructores de viviendas en Estados Unidos perdieron inesperadamente su optimismo en junio de 2026. El índice NAHB/Wells Fargo Housing Market Index, un indicador clave de la confianza de los constructores, cayó 2 puntos a 35 desde 37 en mayo, en contra de las expectativas de los economistas que pronosticaban un estancamiento en 36.
Este es el mes 26 consecutivo en que el índice se mantiene por debajo de 50, nivel a partir del cual comienza el optimismo relativo. En comparación, el último período de pesimismo tan prolongado se observó hace más de cinco años. Esta debilidad prolongada sugiere problemas sistémicos en la industria que no pueden resolverse ni con el crecimiento ni con los estímulos tradicionales del mercado.
El mercado está bajo presión debido a la incertidumbre económica, las altas tasas hipotecarias (que se mantienen por encima del 6.5%) y una nueva ola de tensiones en Oriente Medio. Tras un grave conflicto armado entre Estados Unidos e Irán (febrero-mayo de 2026) que se cobró miles de vidas y provocó conmociones globales en el comercio, las partes llegaron a un acuerdo de alto el fuego. Sin embargo, en julio se reanudaron los combates: Irán atacó petroleros en el Estrecho de Ormuz, y Estados Unidos respondió con ataques aéreos. Esta inestabilidad se refleja en el precio del petróleo y, en consecuencia, en la incertidumbre económica general.
"Muchos compradores potenciales se mantienen al margen, esperando tasas hipotecarias más bajas, mayor certeza sobre la inflación y un panorama económico más claro", señaló Bill Owens, presidente de la NAHB para 2026. Owens, originario de Ohio con más de 40 años de experiencia en la construcción de viviendas, destaca un problema fundamental: no es la escasez de oferta en sí misma, sino la falta de confianza del comprador lo que impide la recuperación del mercado.
Sin embargo, el Congreso tomó una decisión histórica. El 11 de julio de 2026, sin la firma del presidente Donald Trump, entró en vigor la 21st Century ROAD to Housing Act, la legislación de vivienda más importante en 36 años. Trump se negó a firmar la ley en protesta por el fracaso del Senado en aprobar la ley de verificación de votantes (SAVE America Act), pero el mecanismo constitucional permitió que la ley se convirtiera en ley automáticamente 10 días después de ser presentada al presidente.
La nueva legislación contiene más de 50 disposiciones. Entre ellas se incluyen restricciones a la compra de nuevas viviendas unifamiliares por parte de grandes empresas de inversión (que controlan más de 350 viviendas), aceleración de las aprobaciones ambientales mediante la simplificación del proceso de revisión según la ley NEPA, concesión de subvenciones para la reforma de la zonificación local y financiación preferencial para viviendas prefabricadas, una de las vías más asequibles para acceder a la vivienda.
"La nueva ley es un paso positivo que ayudará a aumentar la oferta de viviendas y a reducir los costos generales, aunque se necesitan medidas adicionales a nivel estatal y municipal", afirmó Robert Dietz, economista jefe de la NAHB. Los expertos coinciden en que el efecto no se sentirá hasta dentro de uno o dos años, pero a largo plazo la ley podría revertir la tendencia de una década de falta de construcción de viviendas.
A nivel micro, el ánimo de los constructores refleja la desesperación del mercado. La proporción de empresas que reducen precios aumentó al 37% desde el 35% en mayo, mientras que el tamaño medio del descuento se mantuvo en el 6%. El uso de incentivos de ventas (mejoras gratuitas, descuentos de cierre, etc.) aumentó al 62% desde el 61% en mayo, lo que marca el 15º mes consecutivo en que la mayoría de los constructores ofrecen incentivos financieros a los compradores.
El subíndice de condiciones actuales de ventas cayó dos puntos a 38, mientras que las previsiones de ventas futuras se mantuvieron en 45. El índice de tráfico de compradores potenciales se mantuvo prácticamente sin cambios en 25 puntos, lo que refleja un interés mínimo en viviendas nuevas. Estas cifras confirman que el problema no es la oferta ni el marketing, sino la asequibilidad de la demanda.
¿Cuánto durará este estancamiento? Mucho dependerá de la trayectoria de las tasas de interés, la estabilidad en Oriente Medio y de si la nueva ley federal se traduce en resultados reales a nivel local.



