El Reino Unido está experimentando la cuarta ola de calor extremo de 2026. Según las previsiones de los meteorólogos, las temperaturas en el sureste de Inglaterra podrían alcanzar los 35°C, y en algunas zonas, incluso más. La Met Office advierte que esto podría ser otra confirmación de un año sin precedentes para el clima británico: por primera vez en la historia de las observaciones meteorológicas, las temperaturas han superado los 35°C en mayo, junio y julio simultáneamente.
El sistema de Alertas de Salud por Calor (HHA, por sus siglas en inglés), diseñado para advertir sobre el impacto del calor en la salud, ya está activo en la mayor parte de Inglaterra desde hace dos días. Estas alertas, desarrolladas por la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) en colaboración con la Met Office, se activan cuando el impacto acumulativo de altas temperaturas y humedad crea un riesgo para los grupos de población vulnerables: ancianos, bebés y personas con enfermedades crónicas.
Los servicios de bomberos han hecho un llamamiento insistente a los residentes para que extremen la precaución en parques y zonas rurales secas. En lo que va de año, el número de incendios ha aumentado un 717 por ciento en comparación con el mismo período de 2024, superando ya las cifras del año más desastroso de 2022. En algunas zonas de Gales, la sequía ha sido declarada oficialmente una catástrofe, por primera vez en el verano.
Las condiciones de sequía han llegado a un punto crítico. En el sur, centro y este de Inglaterra no ha habido precipitaciones significativas en semanas. Wisley, en Surrey, famoso por sus jardines, ha registrado unos 40 días consecutivos sin lluvia, un hecho sin precedentes. En Gales, julio de 2026 ya se perfila como uno de los cuatro meses más secos de la historia de las observaciones. Esta situación agrava la presión sobre el suministro de agua: ocho millones de hogares ya están sujetos a restricciones en el uso del agua.
Los modelos meteorológicos indican que el calor podría intensificarse hacia el próximo fin de semana. Sin embargo, la declaración oficial de una cuarta ola requiere indicadores sostenidos y consistentes durante varios días en diferentes regiones, una conclusión que la Met Office británica emite estrictamente según criterios definidos.
La ola de calor opresivo nos lleva a preguntarnos: ¿qué consecuencias esperan a los británicos en pleno verano, cuando la infraestructura, la salud y los recursos ya han sufrido estrés en tres ocasiones?
Las tres olas anteriores de este año ya han demostrado claramente la vulnerabilidad de la infraestructura y la población británica. En mayo murieron unas 15 personas, en junio, aproximadamente 2200. Ahora, las autoridades y el servicio de salud se preparan para la repetición del escenario, intensificando las medidas de prevención y monitorización de los grupos vulnerables para minimizar los riesgos para la vida.



