❓PREGUNTA:
Es muy deseable creer que todo sucede así en nuestro mundo. Sin embargo, me desconcierta la existencia de un límite entre el micromundo, donde las partículas pueden estar en superposición, y el macromundo, donde operan las leyes de la física clásica en lugar de la cuántica. Aunque estoy lejos de la física, he oído hablar de la decoherencia. Los "saltos" entre ramas de la realidad tampoco me resultan muy claros.
¿Acaso estos saltos contradicen la ley de conservación de la energía? Los científicos admiten la existencia de multiversos, pero afirman categóricamente que estas "ramas de la realidad" no se cruzan: la escisión ya ocurrió y es irreversible. ¿Quizás solo nos queda creer sin comprender cómo funciona? Su concepto me ayuda en los momentos difíciles de la vida, pero a veces me invaden las dudas…
❗️RESPUESTA lee:
En primer lugar, no existe una separación intrínseca entre el macro y el micromundo. Más bien, se trata de una perspectiva distinta para observar la realidad. La física cuántica funciona igualmente en el macromundo, solo que en esos procesos intervienen billones de opciones simultáneas que la ciencia, por el momento, no puede calcular técnicamente por falta de equipamiento.
En segundo lugar, la ciencia moderna carece de una comprensión profunda de la esencia del tiempo y el espacio. Solo se describen sus consecuencias y manifestaciones. Esto genera una interpretación variada sobre qué son las "ramas de la realidad".
Desde una concepción lineal, se percibe que el tiempo fluye por sí mismo hacia la lejanía desde la nada, y que en su transcurso van surgiendo las ramas. Sin embargo, el verdadero significado es completamente diferente. El tiempo es un Punto.
El espacio no es un vacío, sino un medio para la manifestación de conexiones. Estas conexiones "giran en el punto" como ciclos, generando la sensación de una dinámica de eventos. Todo esto puede demostrarse matemáticamente de forma sencilla, sin contradecir la Física; al contrario, revela CÓMO SURGE LA FÍSICA.
En otras palabras, nuestra ciencia se ha construido sobre la descripción de eventos visibles y manifestados, pero aún no logra explicar DE DÓNDE provienen las leyes físicas. Por lo tanto, no se trata solo de "creer", sino de observar una lógica simple: si existe un mundo, debe haber una fuente. Y esa fuente no se reduce a un "simplemente hubo una explosión y todo apareció".
De lo contrario, esto no sería más que otra religión, al estilo de "Dios quiso y creó al hombre". Las ramas de la realidad no existen como fenómenos independientes. Son "puntos" discretos de información que surgen, aproximadamente como la ciencia lo entiende, de una "elección cuántica irreversible".
Esta elección es tan irreversible como una palabra escrita. Sin embargo, se pueden escribir innumerables palabras en cualquier secuencia de letras. En esta analogía, existen "letras" – la estructura informativa general del Todo.
También hay "palabras" – la lógica que une estas letras en significados – los Universos. Pero para no inventar nuevas entidades, consideremos el inicio como el "ser" y el "no ser" – 0 y 1. Además, el "no ser" implica una suposición, es decir, una ilusión.
Ahora, si siguen la lógica del 0 y el 1, como una combinación infinita de "información divina", obtendrán una analogía con nuestra comprensión del entorno digital. Nosotros (los humanos) no inventamos nada, construimos nuestras tecnologías a partir de patrones ya existentes.
Así, los diferentes universos son como cambiar entre distintos programas (ventanas) en un ordenador. La lógica de uno difiere de la del otro, y por eso surge "otra rama de la realidad".
Esto es una gran simplificación, pero el sentido es que nuestra física se acerca gradualmente a esta comprensión. De lo contrario, permanecerá el estancamiento en el que hoy se encuentra la Teoría del Todo, que intenta explicar el mundo a partir de "fuerzas diferentes" ya existentes.



