Parece que el chocolate ha revelado otro talento más.
15 de septiembre los científicos comprobaron si puede el olor a chocolate influir en la resistencia física, y obtuvieron un resultado bastante curioso.
En el experimento, los hombres hacían más repeticiones de extensión de piernas si cerca olía a chocolate. Además, el olor que mejor funcionó fue el de chocolate negro, y subjetivamente el entrenamiento no parecía más pesado. Es decir, el chocolate ni siquiera hace falta comerlo: el organismo ya se inspiró.
Además, funcionó especialmente bien el olor a chocolate negro.
Lo más interesante es que los participantes no informaron de que el entrenamiento se volviera subjetivamente más pesado. Es decir, los músculos trabajaron durante más tiempo, pero la sensación de carga casi no cambió.
Por qué ocurre esto aún no está del todo claro. Los investigadores suponen que un olor agradable y familiar puede influir en la motivación, la atención, el estado de ánimo y la percepción del cansancio. En otras palabras, el cerebro recibe un pequeño bonus emocional, y el cuerpo continúa trabajando un poco más de tiempo.
Es importante, por supuesto, no convertir un solo experimento en una regla para todos. Esto no significa que una tableta de chocolate junto a la máquina de ejercicios vaya a sustituir automáticamente el sueño, la alimentación y el plan de entrenamiento.
Pero la idea en sí es maravillosa.
Antes, para entrenar se llevaban agua, toalla y auriculares.
Ahora, quizá haya que añadir un punto más a la lista:
oler el chocolate y solo después hacer sentadillas.
Y la principal ventaja del método es evidente:
las calorías no hace falta comerlas en absoluto.



