El 28 de septiembre de 2026 despegó desde la plataforma de Starbase, en Texas, el Starship Flight 14: el primer vuelo en el que el gigantesco cohete de SpaceX alcanzó realmente la órbita terrestre. Por la mañana, alrededor de las 7:48 hora local, el Super Heavy y la nave se elevaron al cielo. Las cámaras lo transmitieron todo en directo: la separación de etapas, el funcionamiento de los motores, la salida al espacio. La misión alcanzó su objetivo: el Starship desplegó 26 satélites Starlink V3 de nueva generación y confirmó la conexión con cada uno de ellos. Pero ya en los primeros minutos tras el despegue, la atención de miles de espectadores se desvió hacia algo distinto.
No way this is real. 🤦♂️
Unos siete minutos y cincuenta y cinco segundos después del despegue, apareció en el encuadre una franja estrecha y ligeramente curvada de luz azul pálido, con una punta blanca más brillante. Se mantenía junto al borde del disco terrestre, por debajo y un poco al lado del cohete. El objeto no desapareció de inmediato: siguió visible mientras cambiaba el ángulo de visión. En la red llovieron al instante capturas de pantalla y clips breves. Alguien escribió que aquello parecía una «nave nodriza», y además de un tamaño «mayor que una ciudad». Otros simplemente dejaban constancia: «Parece que acabamos de ver un ovni en directo».
Más tarde, los entusiastas analizaron la grabación con más detalle. Una cuenta reunió tres momentos concretos. El primero: esa misma franja azulada y blanca junto al horizonte terrestre. El segundo, alrededor del minuto doce: varios pequeños puntos brillantes pasan por debajo de la nave y junto a ella; en la transmisión incluso se oye una breve exclamación del comentarista. El tercero, ya cerca del minuto cincuenta: un objeto brillante y alargado cruza el encuadre en diagonal sobre el fondo del planeta. Su movimiento llama más la atención porque los demás puntos luminosos permanecen relativamente inmóviles. La forma podría ser real o el resultado del desenfoque por la velocidad: se desconoce la distancia hasta la cámara y, por tanto, no se puede estimar de manera fiable ni el tamaño ni la velocidad.
SpaceX y Elon Musk no reaccionaron públicamente a esas imágenes. Los comunicados oficiales se centraron en lo esencial: la primera órbita, el despliegue exitoso de la carga útil, el regreso controlado. Debido al apagado prematuro de un motor, el vuelo se acortó y la nave realizó un amerizaje suave, aunque no perfecto, en el océano Pacífico. Pero el rastro misterioso quedó en la grabación.
Parte de los observadores propuso de inmediato versiones terrestres. Un ingeniero sugirió que eran restos de gas de los motores del Super Heavy tras la separación y el encendido para el regreso: la nube primero quedó oculta tras el horizonte y luego «emergió». Alguien vio en la franja simplemente un satélite o un reflejo. Otros señalaron que este tipo de efectos luminosos aparecen a menudo en la atmósfera enrarecida cuando funcionan los motores de cohete. Aun así, parte del público seguía insistiendo: el objeto parece demasiado compacto y estable como para ser solo escape.
Por ahora no hay confirmación independiente de qué fue aquello. La cámara de la nave registraba la escena desde un solo punto, sin par estéreo y sin datos precisos de distancia. Precisamente por eso las imágenes dejan espacio para distintas interpretaciones. La historia de los vuelos espaciales está llena de momentos así, en los que la tecnología abre una ventana y lo que destella en ella no se deja descifrar de inmediato de manera inequívoca. Ese día, el Starship demostró que es capaz de alcanzar la órbita y operar allí. Y la estrecha franja azul sobre el fondo de la Tierra añadió a ese logro una pregunta más, para la que todavía no hay una respuesta completa.
