Durante agosto y septiembre de 2025, un grupo de investigadores del Observatorio Astronómico Principal de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania llevó a cabo observaciones rutinarias de la Luna. Un telescopio equipado con una cámara de alta velocidad, situado en la aldea de Vinarivka, en la región de Kiev, registraba veinte fotogramas por segundo. Lo que apareció en esas grabaciones obligó a los científicos a revisar los datos con mayor atención.
Scientists issue warning after spotting more than 20 giant UFOs racing across the moon
Boris Zhilyaev, Vladimir Petukhov y Serhiy Pokhvala documentaron la presencia de más de veinte objetos. Algunos de estos, clasificados como “atmosféricos”, permanecían inmóviles en relación con la superficie lunar, como si flotaran a una altitud específica. Otros, denominados “continentales”, se desplazaban a lo largo del disco del satélite. Según los cálculos, uno de ellos recorrió aproximadamente 22 kilómetros a una velocidad de unos 6,6 kilómetros por segundo. Dos discos de tamaño excepcionalmente grande fueron estimados con un diámetro de entre 25 y 40 kilómetros, casi la longitud de Manhattan.
Los objetos variaban su luminosidad, emitiendo destellos cortos con una duración de 0,1 a 0,5 segundos. En algunos casos, los destellos se producían casi simultáneamente incluso en objetos separados por cientos de kilómetros. El 16 de agosto de 2025, la cámara también capturó formas anulares. Estas apenas reflejaban la luz, absorbían la mayor parte de la radiación y completaban una rotación completa en aproximadamente tres minutos. Según las estimaciones de los investigadores, la fuerza centrífuga en sus bordes podría superar la gravedad terrestre en más del doble.
En un estudio publicado sin revisión por pares, los autores afirman explícitamente: “Creemos que la Luna sirve como base para OVNIs. Estos podrían alcanzar la Tierra en 20 minutos”. Según su perspectiva, los objetos exhiben indicios de un comportamiento estructurado, lo que abre la posibilidad de una civilización tecnológicamente avanzada.
Los tamaños se calcularon basándose en la luz reflejada. Si los objetos reflejan casi toda la radiación solar, sus dimensiones podrían ser considerablemente menores. Si su albedo es similar al de la Luna, las estimaciones se elevan a decenas de kilómetros. Los propios investigadores señalan que es imposible determinar su composición exacta y capacidad reflectante, por lo que las cifras son solo aproximadas.
Las observaciones se llevaron a cabo con un único equipo. No existen confirmaciones independientes ni grabaciones de video originales completas disponibles al público. Anteriormente, los trabajos de este mismo grupo ya habían generado interrogantes entre sus colegas, incluso sobre la precisión en la determinación de distancias. La NASA y otras agencias importantes continúan enfatizando que existen fenómenos inexplicables, pero que aún no hay pruebas de un origen extraterrestre.
Sin embargo, las imágenes existen. La tecnología, capaz de captar cambios rápidos, registró puntos y manchas tenues sobre el fondo lunar. La cuestión ahora no es si había objetos en las imágenes, sino qué fue exactamente lo que la cámara captó: artefactos atmosféricos, errores de procesamiento o algo que realmente se encuentra cerca de nuestro satélite. Observaciones adicionales y un análisis independiente ayudarán a acercarse a una respuesta.



