El 1 de octubre de 2026 despegó desde la plataforma de lanzamiento de Cabo Cañaveral la misión Crew-13 de NASA SpaceX. Cuatro astronautas —Jessica Watkins, Luke Delaney, Joshua Kutryk y Serguéi Teteriátnikov— partieron hacia la Estación Espacial Internacional a bordo de la nave Dragon. El lanzamiento transcurrió según lo previsto, la separación de la segunda etapa del Falcon 9 se produjo a tiempo y, pocos minutos después, las cámaras comenzaron a transmitir la imagen habitual: la silueta negra de la nave sobre el fondo de una Tierra azul y blanca que se desvanece en la oscuridad infinita.
Fue precisamente en ese momento, alrededor de T+10 minutos, cuando aparecieron en el encuadre objetos que atrajeron de inmediato la atención de los observadores más atentos. Uno de ellos, detectado aproximadamente en la marca T+10:03, cruzó rápidamente el campo de visión de la cámara. Parecía pequeño, se desplazaba a gran velocidad y, al fondo, se distinguía con claridad la curvatura del planeta. Sin datos precisos sobre la distancia no es posible calcular ni el tamaño real ni la velocidad: es simplemente un hecho. Pero el momento mismo de su aparición resultó lo bastante nítido como para que se destacara del resto de la grabación.
Unos diez segundos después, alrededor de T+10:13, surgió en el encuadre un segundo objeto. Se movía de manera distinta. A medida que se desplazaba, su forma parecía cambiar: en cierto momento recordaba a una mancuerna o a un bumerán. En las repeticiones ampliadas, ese cambio se volvía especialmente notable. El objeto no parecía un típico destello de brillo ni un artefacto estático de procesamiento de imagen. Cruzaba el espacio junto a la nave mientras las cámaras seguían captando la Tierra y los elementos estructurales del Dragon.
Estos fotogramas proceden directamente de la transmisión oficial de la NASA. En pantalla siguen visibles las marcas temporales de la misión y los datos de telemetría: altitud, velocidad, estado de la separación. Varias personas revisaron la grabación de forma independiente y prestaron atención precisamente a estos dos fragmentos, descartando otros más débiles y ambiguos. Uno de los observadores señaló después otro objeto oscuro, parecido a una esfera, que pasó por la parte inferior del encuadre aproximadamente en T+10:30. Al reducir la velocidad a un cuarto y ampliar al máximo, parecía bastante grande en relación con el fondo.
Apariciones como estas cerca de las naves espaciales no son raras. El hielo, las partículas desprendidas del recubrimiento, los restos de combustible o de productos de ventilación, los reflejos y las particularidades de la óptica de las cámaras: todo esto es conocido desde hace tiempo por los especialistas. Sin embargo, en este caso dos objetos aparecieron casi consecutivamente en el mismo tramo de la transmisión, y uno de ellos mostraba una forma cambiante. Es precisamente esa combinación lo que hace que los fotogramas resulten interesantes para un análisis más detallado.
Por ahora no ha habido comentarios oficiales de la NASA ni de SpaceX sobre estos fragmentos concretos. La misión continuó según lo previsto: la nave se dirigió hacia la estación y el acoplamiento estaba programado aproximadamente ocho horas después del lanzamiento. Mientras tanto, la grabación ya se había difundido entre quienes siguen con atención las transmisiones espaciales. Algunos ven en ella basura espacial común. Otros advierten detalles que por ahora no encajan en las explicaciones habituales.
Cada nuevo lanzamiento con transmisión de vídeo abierta brinda la oportunidad de volver a mirar lo que ocurre cerca de las naves en órbita. Estos pocos segundos de la transmisión de la Crew-13 son otro momento así. No exigen conclusiones grandilocuentes. Basta con mirar los fotogramas una vez más, comparar el movimiento, la forma y el fondo. A veces las preguntas más interesantes surgen precisamente cuando todo parece ya habitual y explicado.
