La canción de la ballena jorobada posee sonidos individuales, frases, temas recurrentes y una estructura compleja propia. Sin embargo, una nueva investigación ha revelado algo asombroso: esta música no solo se despliega en el tiempo, sino que está inscrita en el espacio del Océano.
Por primera vez, los científicos han comparado detalladamente la estructura de la canción de la ballena jorobada con el ciclo completo de su inmersión. Se descubrió que ciertos temas musicales están asociados con diferentes segmentos de su recorrido submarino: el descenso, la permanencia en profundidad y el regreso a la superficie.
Es como si la ballena no solo interpretara una secuencia de sonidos, sino una composición tridimensional delineada por el movimiento de su cuerpo en la columna de agua.
Seis Años de Observaciones en las Costas de Maui
La investigación, publicada en la revista Current Biology, se llevó a cabo en las costas de la isla de Maui, Hawái, entre 2018 y 2024.
Los científicos observaron a 16 machos de ballenas jorobadas. Son precisamente los machos quienes, durante la temporada de apareamiento, entonan canciones prolongadas y complejamente organizadas que pueden durar horas y propagarse varios kilómetros bajo el agua.
Se instalaron temporalmente pequeños sensores no invasivos con ventosas en los lomos de los animales. Estos dispositivos registraron simultáneamente:
- los sonidos emitidos por la ballena;
- la profundidad de la inmersión;
- la posición y el movimiento del cuerpo;
- la duración de las fases individuales de la ruta submarina.
Después de un tiempo, los sensores se desprendían por sí solos de los animales y ascendían a la superficie. Los investigadores los localizaban y recuperaban los datos grabados.
Gracias a esto, fue posible no solo escuchar la canción de la ballena, sino también observar lo que hacía su cuerpo en ese momento: cómo el animal se sumergía, cambiaba de posición, permanecía a una profundidad determinada y regresaba a la superficie.
Por primera vez, el sonido y el movimiento se presentaron como un proceso único e indivisible.
Algunas ballenas continuaron cantando casi sin interrupción hasta por 16 horas, durante el descenso, en la profundidad y al ascender a la superficie.
Temas Musicales que Acompañan el Movimiento
La canción de la ballena jorobada posee una compleja organización jerárquica.
Sonidos individuales se unen para formar frases. Las frases, a su vez, dan origen a temas recurrentes.
A partir de la secuencia de temas se compone una canción completa. Una vez finalizada la composición, la ballena la inicia de nuevo y puede repetir este ciclo durante muchas horas consecutivas.
El estudio reveló que los temas musicales no se distribuyen al azar en las diferentes fases de la inmersión.
Los temas interpretados durante el descenso y el ascenso resultaron ser los más estables. Su secuencia se repetía en diferentes animales y se mantenía a lo largo de los distintos años de observación.
En la parte inferior de la inmersión, cuando la ballena permanecía a una profundidad relativamente constante, los investigadores encontraron una mayor variedad de temas musicales y una variabilidad más alta en elementos individuales de la canción.
En la profundidad, la composición parecía volverse más libre y diversa.
Los científicos sugieren que la estabilidad de los temas de descenso y ascenso podría estar relacionada con limitaciones fisiológicas. La ballena necesita regular simultáneamente su flotabilidad, distribuir su reserva de oxígeno, moverse y producir sonido.
Estas fases requieren un control especial, y el cantante subordina su música a ellas.
Los fragmentos más variados, que suenan en las profundidades, podrían desempeñar un papel especial en la selección sexual, permitiendo al macho exhibir cualidades individuales. Sin embargo, el significado exacto de estas diferencias aún está por establecerse.
La Ballena Canta con Todo su Ser
Anteriormente, las canciones de las ballenas jorobadas se estudiaban principalmente como secuencias acústicas. Los investigadores analizaban su frecuencia, ritmo, sintaxis, cambios anuales y transmisión cultural de un grupo de animales a otro.
Sin embargo, con este enfoque, la canción parecía estar separada del propio intérprete.
La nueva investigación permitió verla de otra manera: como una acción integral en la que participa todo el cuerpo del animal.
La ballena no solo canta mientras está bajo el agua. Su respiración, movimiento, profundidad, estado fisiológico y el sonido que produce se convierten en partes de una misma composición.
Un tema acompaña el descenso: es la música del movimiento descendente.
Otro suena en la parte inferior de la inmersión: la música de la profundidad y la estabilidad relativa.
El siguiente surge durante el ascenso: la música del regreso a la superficie y una nueva respiración.
Se produce una peculiar partitura submarina que la ballena crea no solo con su voz, sino también con la trayectoria de su propio cuerpo. La ballena no se limita a interpretar una composición.
La ejecuta con todo su ser.
¿Qué Aporta este Descubrimiento al Sonido del Planeta?
Ha demostrado que la música del mundo viviente no solo puede existir en el tiempo.
Puede tener dirección. Puede sumergirse y ascender.
Puede estar inscrita en la respiración, el movimiento del cuerpo y la geometría del espacio.
La ballena jorobada no crea su canción solo con su aparato vocal. En su interpretación participan la reserva de oxígeno, la flotabilidad, la profundidad y toda la ruta submarina del animal.
Para reconocer la estructura completa, los investigadores tuvieron que seguir a la ballena bajo el agua, conectando la canción con la respiración, el movimiento y la trayectoria.
Y entonces el sonido dejó de ser plano. Adquirió profundidad.
Estamos acostumbrados a percibir la música como una secuencia de sonidos que se suceden en el tiempo. Pero la canción de la ballena jorobada demuestra que la música puede ser, simultáneamente, movimiento, profundidad y espacio.
La ballena desciende, y con ella, el tema musical cambia.
La ballena jorobada no solo canta en el Océano. Delinea la canción con su propio cuerpo: con su respiración, su movimiento y su inmersión en las profundidades.
Es como si el propio Océano hiciera visible su música por un instante.
Y cuanto más profundamente aprendemos a escuchar, más claro oímos:
La música no solo vive en el sonido. Se mueve. Respira. Se sumerge.
Resuena con todo su ser.



