Defensores del océano en el muelle de Kailua: cómo un neumático salva un arrecife de la contaminación

Autor: Svitlana Velhush

Defensores del océano en el muelle de Kailua: cómo un neumático salva un arrecife de la contaminación-1

En julio, cerca de la costa de Kona en la Isla Grande de Hawái, el barco "Makau" salió al mar con siete voluntarios. Bajo el agua, el panorama cambió drásticamente: el agua turbia, arrastrada por la corriente, ocultaba el fondo, casi no quedaban corales y los peces se veían con poca frecuencia. Fue aquí, cerca del muelle de Kailua, donde el equipo de Ocean Defenders Alliance buscaba neumáticos viejos que han estado en la arena durante años y están envenenando lentamente el entorno.

Los neumáticos en el océano no son solo basura. Liberan sustancias químicas, alteran la composición natural del agua y se convierten en una trampa para los pequeños habitantes. Los voluntarios, entre los que se encontraban buzos experimentados y novatos, utilizaron scooters submarinos y boyas GPS para marcar con precisión los lugares. Un gran cilindro de carga se logró levantar con una bolsa inflable: la arena tuvo que ser retirada a mano, la visibilidad se redujo a cero, pero la perseverancia prevaleció.

Además del neumático, se recuperaron una cuerda, una red, una boya y una gran tapa de radar marino. Cada hallazgo de este tipo no solo elimina la contaminación visible, sino que también evita que el plástico se convierta en partículas microscópicas que luego se dispersan por todo el océano. En una bahía concurrida, donde hay barcos y gente constantemente, incluso un solo neumático extraído reduce el riesgo de dañar los corales restantes durante las tormentas.

El proyecto fue posible gracias al propio barco de la organización: antes, el acceso a tales áreas era limitado. Las salidas regulares permiten rastrear nuevas acumulaciones de desechos y reaccionar rápidamente antes de que la basura se descomponga en fragmentos más pequeños y peligrosos. Los voluntarios señalan que, incluso en condiciones de mala visibilidad y fuerte corriente, el resultado vale el esfuerzo: cada kilogramo de material recuperado devuelve al agua la oportunidad de permanecer más limpia.

Acciones como esta demuestran cómo las acciones locales afectan la integridad de los ecosistemas costeros. Cuando los neumáticos y los desechos grandes permanecen en el fondo, cambian gradualmente la química del agua y la estructura del lecho marino, lo que afecta la capacidad de los arrecifes para recuperarse de las tensiones naturales y antropogénicas. La limpieza sistemática ayuda a preservar las pocas áreas donde aún queda vida.

Gracias a las donaciones mensuales, el equipo puede planificar nuevos viajes y atraer a más participantes. Cada salida no es solo un trabajo físico, sino también un recordatorio de que el océano en nuestras costas necesita atención constante, no gestos aislados.

La limpieza regular de las aguas costeras de neumáticos y desechos grandes reduce directamente el riesgo de contaminación química y daños mecánicos a los corales.

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