El pino coreano es un árbol con carácter. Para obtener la primera cosecha de sus sabrosos y beneficiosos frutos secos, las personas tienen que esperar décadas. Esto crea enormes dificultades para todos los que cultivan el pino en busca de frutos secos y aceite valioso, ya que el cuidado habitual y la selección clásica llevan demasiado tiempo.
Científicos de China han encontrado una manera de «sortear» esta lentitud natural. Tomaron muestras de cien árboles de diferentes rincones del país y estudiaron su ADN. La tarea principal era encontrar marcadores genéticos especiales, una especie de «sellos de calidad» en el genoma del pino, que son responsables de cuán generoso será el árbol.
Los investigadores estaban interesados en cosas muy específicas:
Cuál será la cosecha del árbol y cuántas piñas crecerán en él;
Cuán grandes y pesados serán los frutos secos;
Cuántos estarán vacíos, es decir, sin núcleo dentro.
Al vincular el genoma con estas características reales, los biólogos crearon pruebas de ADN especiales. Ahora no es necesario esperar 30-40 años hasta que un plantón crezca y dé su primera cosecha para saber si es fértil. Basta con examinar un pequeño brote en el laboratorio, y la prueba mostrará de inmediato si vale la pena gastar tiempo y espacio en la plantación.
Además, los científicos descubrieron otro hecho agradable: todos los pinos estudiados son genéticamente muy ricos y similares entre sí. Esto significa que, al seleccionar solo los árboles más productivos, no corremos el riesgo de debilitar la especie. El pino conservará su resistencia natural salvaje al frío y a las enfermedades.
Gracias a la genética, el cultivo de piñones se está transformando de una lotería de toda la vida en un proceso comprensible y predecible. Las nuevas arboledas crecerán más rápido y darán más cosecha, y los científicos ya no tendrán que esperar medio siglo para ver los resultados de su trabajo.
