En Nueva Zelanda se ha producido una de las explosiones demográficas más adorables del año.
Los kákapos, loros verdes enormes que no pueden volar, son de hábitos nocturnos y caminan contoneándose, de repente han decidido tomarse en serio la reproducción.
En la temporada de 2026 sobrevivieron 90 polluelos.
Y el 1 de septiembre se añadieron oficialmente a la población total, y ahora hay en el mundo 325 kákapos.
Para una especie que hasta hace poco estaba al borde de la extinción, es una victoria enorme.
Trescientos kákapos, algo que no ocurría desde hace aproximadamente 75 años
La última vez que el número de estas aves superó presumiblemente los 300 ejemplares fue hace 75 años.
Y cuando en 1995 se puso en marcha el programa moderno de salvamento del kákapo, solo quedaban 51.
Es decir, en tres décadas la humanidad ha logrado aumentar la población más de seis veces.
Y los 90 polluelos actuales son un récord absoluto.
En los primeros años del programa, para que apareciera tal cantidad de aves jóvenes se habría necesitado aproximadamente 16 años.
Ahora lo han logrado en una sola temporada.
¿Qué es exactamente un kákapo?
Si imaginamos que a un loro común le hicieran algunos ajustes, el resultado sería más o menos así:
— quitarle la capacidad de volar;
— aumentar su peso hasta 4 kilogramos;
— hacerlo nocturno;
— añadirle una cara redonda de 'búho';
— hacer que camine contoneándose;
— y dotarlo de una expresión facial asombrosamente encantadora.
El resultado es el kákapo.
Son los loros más pesados del mundo y los únicos loros nocturnos no voladores.
Pero no tienen prisa por tener crías
Los kákapos no se reproducen todos los años.
Por lo general, la temporada adecuada solo llega una vez cada 2–4 años, cuando los árboles de rimu de Nueva Zelanda dan una cosecha especialmente abundante de frutos.
La temporada anterior fue en el año 2022.
Y así, tras una pausa de cuatro años, las condiciones por fin coincidieron de manera tan favorable que los kákapos organizaron un verdadero maratón familiar.
Los científicos ya suponen que la próxima gran temporada quizá no haya que esperarla tanto tiempo: podría llegar aproximadamente en el año 2028.
De 51 aves a 325
Detrás de la divertida apariencia del kákapo se esconde una historia bastante dramática.
En su día, estas aves estaban ampliamente extendidas por Nueva Zelanda. Pero la aparición de depredadores introducidos por el hombre —sobre todo ratas, gatos y armiños— casi destruyó la especie.
Hoy en día, los kákapos viven principalmente en territorios especialmente protegidos y libres de depredadores, y cada loro adulto es rastreado por especialistas mediante un pequeño radiotransmisor.
Por eso, las actuales 325 aves no son solo una cifra bonita.
Son el resultado de décadas de trabajo de científicos, voluntarios y conservacionistas.
Y aun así, es imposible deshacerse de la sensación de que los propios kákapos decidieron ayudar un poco.
Durante cuatro años permanecieron en silencio.
Y luego se miraron unos a otros y, al parecer, decidieron:
«De acuerdo. Es hora de salvar la especie».
Y de inmediato sacaron 90 polluelos.

