Los delfines ya tienen de por sí la reputación de ser uno de los animales más astutos del planeta. Pero Bubbles, de Australia, parece haber decidido usar su inteligencia no para cazar de forma compleja, sino para ahorrar el máximo de esfuerzo.
Su estrategia es sencilla y, a la vez, bastante descarada.
Bubbles elige un pez que ya ha comido bien, empieza a perseguirlo y no lo deja hasta que, por el estrés, regurgita el contenido de su estómago.
Y entonces el delfín recoge tranquilamente un almuerzo listo.
Es decir, en lugar del esquema:
encontrar la presa → atraparla → comérsela
le quedó este:
encontrar a quien ya comió → inquietarlo un poco → quedarse con el resultado.
Los científicos observaron este comportamiento en repetidas ocasiones entre 2021 y el año 2025. Los investigadores lo clasifican como una forma poco común de cleptoparasitismo — una estrategia en la que un animal obtiene alimento a costa de la presa o del esfuerzo de otro ser.
Y en el caso de Bubbles esto es especialmente interesante: no se limita a arrebatar la comida que alguien ya ha capturado, sino que, de hecho, obliga a la víctima a “entregar” por sí misma el contenido de su estómago.
Para los cetáceos, este comportamiento se considera poco frecuente, por lo que la historia interesó a los biólogos no solo por su comicidad. Muestra hasta qué punto los delfines pueden cambiar con flexibilidad sus métodos para procurarse alimento y encontrar soluciones completamente inesperadas.
Y aquí es difícil no valorar el enfoque en sí.
Mientras otros delfines persiguen a los peces, calculan la trayectoria y gastan fuerzas en la caza, Bubbles, al parecer, eligió un camino completamente distinto:
«¿Para qué atrapar la cena si se puede encontrar a alguien que ya cenó?»
En la naturaleza, esto se llama cleptoparasitismo.
En una oficina, quizá lo llamarían optimización eficaz de recursos. 😄


