El fotógrafo submarino Ian Haggerty, durante una inmersión frente a las costas de Mauricio, fue testigo de un momento poco común: una anguila listón (Rhinomuraena quaesita), de un azul intenso con acentos amarillos, abandonó su habitual madriguera de arena y se deslizó libremente por el agua, semejante a una bufanda de seda al viento.
Por lo general, estos representantes de la familia de las morenas pasan la mayor parte del tiempo escondidos en refugios entre los arrecifes, asomando únicamente la cabeza. La natación libre en aguas abiertas es un fenómeno que los buceadores ven muy rara vez, y es precisamente por eso que las imágenes de Haggerty, tomadas en compañía del centro Ocean Spirit, llamaron la atención.
Las anguilas listón habitan en la región tropical del Indo-Pacífico, a profundidades de entre uno y cincuenta y siete metros. Sus alargadas narinas y su capacidad de cambiar de coloración con la edad —del negro en los juveniles al azul en los machos y al amarillo en las hembras— las convierten en uno de los habitantes más reconocibles de los arrecifes, aunque los datos científicos sobre el cambio de sexo siguen siendo objeto de debate.
La observación subraya cuán frágil y esquiva es la vida de los ecosistemas de arrecife: lo que parece un simple espectáculo revela en realidad complejos patrones de comportamiento de un depredador que se alimenta de peces pequeños y depende del camuflaje.
Encuentros como este recuerdan que el respeto hacia los habitantes del mar es la clave para preservar su comportamiento natural y todo el ecosistema en su conjunto.
