Entre las mariposas, la edad adulta suele durar apenas unas semanas: tiempo para alimentarse, aparearse y poner huevos, tras lo cual el organismo se deteriora rápidamente. Sin embargo, las especies del género Heliconius de las selvas tropicales de América Central y América del Sur viven en promedio tres veces más que sus parientes más cercanos, y algunos individuos alcanzan los 348 días. Además, en algunas de ellas, como Heliconius hecale, casi no se observa un deterioro fisiológico con la edad.
Un estudio publicado en Nature Communications y realizado bajo la dirección de la Universidad de Bristol junto con el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá comparó especies de la tribu Heliconiini. Los científicos midieron la longevidad, la masa corporal y la fuerza de agarre, un indicador de la función muscular. Incluso cuando se privó a Heliconius hecale del polen, su principal fuente de nutrientes, siguieron viviendo mucho más que Dryas iulia, que no se alimenta de polen. La diferencia en la longevidad máxima entre las especies alcanzaba 25 veces: 348 días frente a 14.
El polen, sin duda, aporta una ventaja: permite mantener el organismo durante más tiempo que el néctar. Pero los experimentos demostraron que la alimentación no lo explica todo. Heliconius hecale conservaban la masa corporal y la fuerza de agarre a lo largo de toda su vida, mientras que Dryas iulia perdían una cuarta parte de su fuerza ya a las cinco semanas. La mortalidad basal de las especies longevas resultó ser menor, y la velocidad de envejecimiento, más lenta. Esto apunta a cambios evolutivos en la propia biología de los insectos.
El estrecho parentesco entre especies con una longevidad radicalmente distinta hace de Heliconius un modelo conveniente. En lugar de comparar organismos muy distantes entre sí, los investigadores pueden buscar diferencias genéticas y fisiológicas concretas que frenan el desgaste de los tejidos. El siguiente paso es identificar qué mecanismos permiten precisamente a estas mariposas conservar la capacidad funcional de sus músculos y una masa corporal estable durante tanto tiempo.
El descubrimiento subraya hasta qué punto el proceso de envejecimiento puede ser plástico incluso dentro de un mismo grupo de insectos. Si se logra comprender qué rasgos biológicos garantizan el envejecimiento ralentizado en Heliconius, ello ofrecerá nuevas orientaciones para estudiar cómo los organismos en general controlan la velocidad del desgaste y del mantenimiento de sus funciones.

