En la concurrida ruta entre Hamburgo y Múnich, donde cada día vuelan decenas de aviones, a partir de marzo del año 2027 aparecerá una alternativa capaz de cambiar los hábitos de los viajeros de negocios. La startup berlinesa Nox Mobility lanza un tren nocturno con «Nox Suites» individuales: espacios que de día sirven como puesto de trabajo y de noche se transforman en una zona para tumbarse de dos metros junto a la ventana.
Cada pasajero recibe un módulo independiente con un sillón amplio, una mesita, enchufes y espacio para el equipaje de gran tamaño. Las puertas correderas garantizan la privacidad, y la comida se puede pedir con antelación y recibirla directamente en el sitio. Los trenes circularán tres veces por semana en cada dirección con paradas en Bremen y Augsburgo: salida de Hamburgo a las 21:22, llegada a Múnich a las 8:14; en sentido inverso, de Múnich a las 21:20, llegada a Hamburgo a las 8:27. El precio del billete de ida comienza desde 65 euros.
El proyecto no surge de la nada. En Alemania y Europa crece el interés por los trenes nocturnos como una opción más ecológica y cómoda en comparación con los vuelos cortos. Nox Mobility posiciona sus convoyes como un híbrido entre tren y hotel boutique: el pasajero ahorra tiempo en vuelos y pernoctaciones en hoteles, al tiempo que conserva la posibilidad de trabajar o descansar en un espacio personal. Los camarotes cerrados completos para una o dos personas se prevé introducirlos solo para el año 2029, y por ahora lo que hay es precisamente la variante lounge con posición para tumbarse.
La elección de esta ruta no es casual: Hamburgo–Múnich figura entre los destinos nacionales más congestionados de Alemania. Los trenes arrancan con una frecuencia de tres veces por semana, pero la empresa tiene la intención de ampliar gradualmente el horario. Los servicios adicionales —ducha, coworking o reserva de hotel a la llegada— se pueden añadir al comprar el billete en el sitio web noxmobility.com, que ya está abierto para reservas.
El lanzamiento de Nox Mobility se inscribe en una tendencia más amplia: los operadores europeos recuperan y desarrollan rutas nocturnas, esforzándose por ofrecer una alternativa a la aviación con una menor huella de carbono. Para los pasajeros es la ocasión de pasar la noche de forma productiva o tranquila, sin perder un día en vuelos y transbordos. El tiempo dirá si el proyecto tiene éxito, pero ya ahora demuestra cómo las iniciativas privadas pueden complementar las redes ferroviarias tradicionales.

