La NASA anunció el avance de la misión PRIMA —Probe far-Infrared Mission for Astrophysics— a la siguiente etapa de desarrollo. Es el primer proyecto de la nueva clase de misiones astrofísicas Probe Explorers dentro del programa Explorers.
El telescopio, con un costo de hasta 1,2 mil millones de dólares (sin contar el lanzamiento), apunta a un lanzamiento en el año 2033 y está diseñado para cinco años de operación. Observará el universo en el rango del infrarrojo lejano, llenando el vacío entre observatorios como el James Webb Space Telescope y los radiotelescopios.
PRIMA está equipado con un espejo de 1,8 metros, enfriado hasta 4,5 K. Sus instrumentos incluyen el espectrómetro FIRESS y la cámara PRIMAger con detectores de inductancia cinética, que prometen una sensibilidad decenas y cientos de veces superior a la de su predecesor Herschel.
La misión estudiará la formación de planetas en discos protoplanetarios, la evolución de las galaxias y de los agujeros negros supermasivos, así como la acumulación de polvo y elementos pesados a lo largo del tiempo cósmico. La gestión del proyecto se ha encomendado al Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, con la participación de los centros Goddard y Marshall, así como de socios internacionales, entre ellos CNES, ASI y otros.
Tras completar la fase B, la misión pasará una confirmación antes de avanzar a la construcción. Qué aportará PRIMA a la comprensión del universo frío lo mostrarán las futuras observaciones.
El artículo se basa en materiales de Science y la NASA del 23–25 de septiembre de 2026.


