El nuevo gobierno de Hungría, encabezado por el Primer Ministro Péter Magyar, ha comenzado a cumplir una de sus promesas electorales clave: una reforma radical de los medios de comunicación públicos. Esta medida tiene como objetivo poner fin a una práctica de muchos años de utilizar la radiodifusión pública como herramienta de propaganda, que floreció bajo la administración anterior.
«Nos disculpamos»
La semana pasada, los espectadores húngaros que sintonizaron los canales de televisión y radio públicos se encontraron con una transmisión inusual. En lugar de los habituales boletines informativos, apareció un fondo negro con un texto de apelación en las pantallas: «Los medios públicos no tienen derecho a mentir. Nos disculpamos por haberlo hecho durante todos estos años. Ahora, los medios se están transformando para ser independientes y dignos de confianza en el futuro. Nuestro servicio de noticias ha sido suspendido temporalmente. Manténganse informados».
La transmisión de programas políticos y de noticias fue completamente reemplazada por este mensaje, marcando el fin simbólico de una era en la que los medios públicos funcionaban como la voz del partido gobernante.
Cambios de personal y fin de 16 años de control
Tras la suspensión de la transmisión, siguieron decididas decisiones de personal. Altos ejecutivos del grupo de medios MTVA (Compañía Pública de Radiodifusión) fueron destituidos de sus cargos, incluido el director general del canal de televisión M1.
Estas medidas fueron una consecuencia directa de la victoria del partido opositor «Tisza» en las elecciones parlamentarias de abril de 2026. El líder del partido, Péter Magyar, reemplazó al Primer Ministro Viktor Orbán, quien ocupó el cargo de manera ininterrumpida durante 16 años, manteniendo una influencia dominante sobre todas las instituciones estatales, incluida la administración presidencial.
Durante sus años en el poder, Orbán y sus partidarios tomaron gradualmente el control de las empresas públicas de radio y televisión, despidiendo a periodistas independientes y nombrando a personas leales al gobierno en puestos reguladores. La Misión de la OSCE había señalado anteriormente en repetidas ocasiones que los medios públicos húngaros no proporcionaban condiciones de igualdad para los partidos políticos y apoyaban abiertamente al ex primer ministro.
Optimismo cauteloso de la comunidad periodística
Muchos periodistas y activistas de derechos humanos húngaros acogieron lo sucedido con cauteloso optimismo, calificándolo de «día histórico».
Sin embargo, en el ámbito profesional subrayan que queda un trabajo arduo por delante: aún está por determinar qué estructura, sistema de financiación y mecanismos de independencia editorial tendrán los nuevos medios públicos para evitar el regreso a las viejas prácticas en el futuro.
«Ahora es cosa del pasado»
Al comentar la suspensión de la transmisión y el inicio de la reforma, el Primer Ministro Péter Magyar declaró que el país está dejando atrás un capítulo oscuro de su historia. «Hoy, la transmisión de propaganda ha cesado en las plataformas de los medios públicos. Mentían por la noche, mentían por la mañana, mentían en todas las frecuencias. A eso se ha puesto fin», enfatizó el jefe de gobierno.
La reforma de los medios públicos en Hungría se está convirtiendo en uno de los símbolos más notables de los cambios democráticos en el país, que ahora toda Europa observa atentamente.


