Adiós al «gran susto» climático del siglo: el escenario RCP8.5 es descartado por inverosímil

Autor: Uliana S

A mediados de mayo de 2026, una nueva ola de disputas climáticas estalló en la esfera informativa. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, calificó como un «alivio» la decisión de los expertos encargados de elaborar los escenarios para el próximo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El grupo de trabajo ScenarioMIP para el CMIP7 declaró oficialmente que el nivel extremo de emisiones definido por el escenario SSP5-8.5 (sucesor del RCP8.5) se ha vuelto inverosímil para el siglo XXI.

Durante años, el RCP8.5 fue la principal herramienta de alarma en la agenda climática. Este modelo planteaba un crecimiento explosivo en el consumo de carbón, superando por mucho las tendencias reales de emisiones y asumiendo una ausencia casi total de medidas para limitarlas. Como consecuencia, preveía un calentamiento de entre 4 y 5 °C para el año 2100, la inundación de ciudades costeras, hambrunas masivas e inestabilidad global. Este escenario, junto a su versión actualizada SSP5-8.5, fue citado en miles de artículos científicos, informes, medios de comunicación y documentos políticos. En gran medida, marcó el tono del debate público y sirvió para justificar regulaciones estrictas.

Hoy, según el documento oficial de ScenarioMIP-CMIP7 publicado en Geoscientific Model Development, el límite superior del rango de CMIP6 ha sido reconocido como poco probable. Los motivos residen en el abaratamiento acelerado de las energías renovables, las tendencias actuales de emisiones y las políticas climáticas en curso. El nuevo escenario «Alto» para el CMIP7 se ha diseñado específicamente para ser «tan elevado como se considere plausible» y presentará un forzamiento inferior al del antiguo SSP5-8.5.

Trump reaccionó con contundencia y franqueza política. En un comunicado de la Casa Blanca, subrayó que durante 15 años los demócratas utilizaron los pronósticos más sombríos para atemorizar a la población, impulsar soluciones energéticas polémicas y justificar gastos multimillonarios. La publicación alcanzó rápidamente millones de visualizaciones y provocó una reacción vehemente en las redes sociales.

Periodistas de investigación, como Ross Coulthart, señalaron que los peores escenarios que moldearon la agenda durante años están siendo revisados de forma oficial y con relativa discreción. No se trata del «descubrimiento de un error» repentino, sino de un proceso científico normal de ajuste de modelos a medida que se dispone de nuevos datos. No obstante, los críticos venían advirtiendo hace tiempo que el binomio RCP8.5/SSP5-8.5 se utilizaba con demasiada frecuencia casi como un caso base, cuando originalmente se concibió como una prueba de resistencia extrema.

Cabe destacar que descartar el escenario más extremo no anula el calentamiento observado ni los riesgos asociados. Las trayectorias intermedias siguen sugiriendo un cambio climático notable que exige atención y medidas razonables. Sin embargo, las visiones apocalípticas que dominaron los medios y la política durante tanto tiempo carecen ahora de un respaldo sólido.

Este acontecimiento refleja una tendencia mucho más amplia. El progreso tecnológico en el sector energético está superando las expectativas previas, mientras que la ciencia perfecciona sus herramientas de análisis. En definitiva, esto no es motivo de triunfo ni de negacionismo, sino un llamado a una reevaluación sobria de los riesgos y prioridades basada en datos actualizados. La realidad, como de costumbre, ha demostrado ser más compleja que el más sombrío de los vaticinios.

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