Cuando los pensamientos se desvanecen: ¿Qué ocurre en el cerebro durante los momentos de total 'vacío mental'?

Autor: Elena HealthEnergy

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La conciencia es más bien como una película en la que entre los fotogramas existen pausas apenas perceptibles.

Imagine que está leyendo un libro, resolviendo un problema o simplemente mirando por la ventana. Y de repente, es como si alguien hubiera pulsado el botón de "pausa". En la cabeza no hay ni pensamientos, ni recuerdos, ni imágenes internas. Al segundo, todo vuelve, pero este breve lapso parece borrarse de la memoria.

Precisamente este estado ha sido objeto de investigación por parte de neurobiólogos del Instituto del Cerebro de París.

Durante prolongadas pruebas cognitivas, los participantes del experimento reportaron periódicamente que, en ciertos momentos, no había absolutamente ningún contenido en su conciencia: ni palabras, ni imágenes visuales, ni sensaciones internas. De manera simultánea, la electroencefalografía (EEG) mostraba cambios característicos en la actividad cerebral.

En esos instantes, la conectividad funcional de la corteza cerebral disminuía; la interacción entre áreas distantes del cerebro se debilitaba. Paralelamente, la eficacia del procesamiento de la información visual se reducía, y el componente positivo tardío de los potenciales evocados (P300), que surge aproximadamente entre 250 y 300 milisegundos después de la presentación de un estímulo visual y que refleja su procesamiento consciente, prácticamente desaparecía.

Los científicos denominan a este estado "vacío mental" (mind blanking). Se diferencia fundamentalmente de la divagación mental habitual. Durante la divagación, el cerebro sigue creando activamente imágenes internas, recuerdos y reflexiones, solo que no están relacionadas con la tarea en curso. En el "vacío mental", el flujo de contenido consciente se interrumpe temporalmente.

Según las estimaciones de los investigadores, estos episodios pueden ocupar entre el 5 y el 20 % del tiempo de vigilia. Suelen aparecer más a menudo después de un esfuerzo mental prolongado, por fatiga, falta de sueño o durante ciertas prácticas meditativas.

¿Qué sucede en el cerebro?

Una de las principales hipótesis sugiere que ciertas áreas de la corteza cerebral entran brevemente en un estado similar al sueño localizado. A diferencia del sueño normal, solo algunas redes neuronales se "desactivan", mientras que el resto continúa funcionando.

Como resultado, la persona permanece despierta, capaz de reaccionar a estímulos externos y realizar acciones sencillas; sin embargo, los mecanismos que aseguran la formación de pensamientos conscientes y la percepción dejan de funcionar temporalmente. Por ahora, esta es solo la explicación más probable, no un mecanismo completamente probado.

¿Qué implica esto para las teorías de la conciencia?

Los resultados de la investigación resultaron ser de particular interés para la ciencia moderna de la conciencia.

Según la teoría del espacio de trabajo global, la experiencia consciente surge cuando la información se difunde a través de una amplia red de áreas cerebrales. Durante el "vacío mental", los signos de esta difusión global de información se debilitan notablemente, lo que concuerda bien con este modelo.

La teoría del orden superior se enfrenta a otra cuestión. Si en el momento del "vacío" no hay pensamientos, ¿cómo es que la persona es capaz de informar después que no estaba pensando en nada? Es probable que la conciencia del propio hecho de la ausencia de pensamientos se forme una vez que este estado ha concluido.

A su vez, los resultados son consistentes con la idea de que un nivel básico de vigilia puede mantenerse por la actividad local de las redes neuronales, incluso sin un intercambio de información global completo entre las distintas áreas del cerebro.

Un buen ejemplo análogo podría ser el de una computadora.

A veces, la pantalla se apaga por un instante, aunque el procesador continúa realizando cálculos. La computadora no se ha apagado, simplemente la imagen ha desaparecido temporalmente.

Es posible que, durante el "vacío mental", ocurra algo similar. El cerebro sigue funcionando, mantiene las funciones vitales y reacciona al mundo exterior, pero por un breve tiempo deja de formar el contenido subjetivo de la conciencia.

¿Por qué es importante?

Los investigadores señalan que los episodios de "vacío mental" son más frecuentes en personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y trastornos de ansiedad.

Si se logra confirmar definitivamente los marcadores electroencefalográficos característicos de este estado, podrían convertirse en una nueva herramienta para el estudio de las alteraciones de la atención y los mecanismos de la conciencia. Sin embargo, aún estamos lejos de su aplicación clínica; se necesitan investigaciones adicionales.

Una perspectiva más amplia

Este estudio nos recuerda que la conciencia, quizás, no sea en absoluto un flujo continuo de experiencias. Más bien, se asemeja a una película en la que existen pausas apenas perceptibles entre los fotogramas.

Y, quizás, son precisamente estos breves períodos de silencio interno los que ayudan a comprender uno de los enigmas más complejos de la neurociencia moderna: cómo la actividad de miles de millones de neuronas se transforma en la experiencia subjetiva del propio "Yo".

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