Por qué los franceses más ricos abandonan el país y a dónde van

Autor: Tatyana Hurynovich

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Francia, históricamente conocida por su adhesión al modelo de Estado de bienestar, se enfrenta de nuevo a una notable fuga de sus ciudadanos más acaudalados. Las razones de este fenómeno son complejas: desde la crónica inestabilidad política hasta el aumento de la presión fiscal sobre los ultrarricos. En medio del debate sobre nuevas medidas fiscales, millonarios y multimillonarios eligen cada vez más jurisdicciones con condiciones más predecibles y favorables.

Turbulencia política y la sombra de futuras elecciones

Una de las razones clave de la partida de los residentes ricos es la continua inestabilidad política. En los últimos cinco años, Francia ha tenido seis primeros ministros y el país se ve sacudido regularmente por crisis presupuestarias. Los inversores y empresarios expresan su preocupación por cómo los sucesivos gobiernos planean gestionar la creciente deuda pública.

La perspectiva de las elecciones presidenciales de abril de 2027 añade incertidumbre. A pesar de los intentos del partido «Agrupación Nacional» de Marine Le Pen de tranquilizar al mundo empresarial, muchos economistas son escépticos sobre la posibilidad de conciliar sus ambiciosas promesas de gasto con las ya tensas finanzas públicas de Francia y las estrictas normas presupuestarias de la Unión Europea.

Nueva batalla en torno a la fiscalidad de los ultrarricos

En el centro de las recientes discusiones se encuentra la iniciativa del conocido economista Gabriel Zucman, que propuso introducir un impuesto anual del 2% sobre patrimonios superiores a 100 millones de euros. Para evitar la fuga de capitales, que ya había mermado la eficacia de otras medidas fiscales, el proyecto incluía también el llamado «exit tax» (impuesto de salida). Según él, los ciudadanos acaudalados que decidieran abandonar Francia tendrían que seguir pagando este impuesto durante cinco años después de su traslado.

Aunque la propuesta fue aprobada por la Asamblea Nacional el año pasado, fue bloqueada por el Senado y posteriormente rechazada definitivamente por la cámara baja durante la discusión del presupuesto para 2026.

Como resultado, el compromiso fue la ley de finanzas para 2026. En lugar de un impuesto general sobre el patrimonio, se introdujo un impuesto del 20% sobre artículos de lujo (yates, aviones privados, coches deportivos y joyas) mantenidos en holdings familiares pasivos por valor de al menos 5 millones de euros.

Precedente histórico: el precio de luchar contra la riqueza

El afán de Francia por gravar los grandes patrimonios tiene una larga historia. En 1982, el presidente François Mitterrand introdujo el Impuesto de Solidaridad sobre el Patrimonio (ISF). Según la Comisión Europea, durante su existencia aportó 63.500 millones de euros a las arcas del Estado (unos 4.100 millones de euros solo en 2017, antes de su abolición).

Sin embargo, según estimaciones del economista francés Éric Pichet, este impuesto provocó la salida del país de unos 200.000 millones de euros en capital y redujo el crecimiento anual del PIB en aproximadamente un 0,2%.

Otro ejemplo destacado fue el «superimpuesto» de François Hollande, que preveía un tipo marginal del impuesto sobre la renta del 75% para ingresos anuales superiores a 1 millón de euros. A finales de 2012, el Consejo Constitucional francés rechazó la versión original de esta ley, considerándola injusta la aplicación de un tipo tan elevado a personas físicas. No obstante, esta iniciativa ya provocó notables éxodos en su momento: el jefe de LVMH, Bernard Arnault, obtuvo la nacionalidad belga, y el actor Gérard Depardieu se trasladó primero a Bélgica y más tarde obtuvo el pasaporte ruso.

¿Adónde se dirigen los millonarios franceses?

Países de todo el mundo compiten conscientemente por atraer a inmigrantes acaudalados, ofreciéndoles regímenes fiscales favorables:

  1. Emiratos Árabes Unidos (EAU): Siguen siendo uno de los principales beneficiarios mundiales gracias a la ausencia total de impuesto sobre la renta.
  2. Italia: Bajo el gobierno de Giorgia Meloni, el país se ha convertido en uno de los principales beneficiarios de Europa. Existe un tipo fijo del 15% para ciertas categorías de residentes extranjeros, que permite pagar un impuesto anual fijo sobre los ingresos procedentes del extranjero, independientemente de su cuantía.
  3. Suiza: Atrae tradicionalmente a personas acaudaladas gracias a regímenes fiscales favorables y de larga data para determinadas categorías de residentes extranjeros (impuesto forfatorio).
  4. Mónaco: Sigue siendo un refugio clásico para los ultrarricos europeos debido a la ausencia total de impuesto sobre la renta.
  5. Portugal: Ha atraído a miles de inmigrantes acomodados a través del programa para no residentes (Residente No Habitual), aunque las recientes reformas han hecho que estas condiciones sean menos generosas que antes.

Conclusión

Francia se enfrenta a un dilema complejo: la necesidad de aumentar los ingresos del Estado y reducir el déficit choca con el riesgo de una mayor fuga de capital humano y financiero. Mientras otros países crean activamente condiciones cómodas para los residentes acaudalados, París debe encontrar un delicado equilibrio entre la justicia fiscal y el mantenimiento de la competitividad global de su economía.

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Fuentes

  • Почему из Франции уезжают самые богатые и куда они направляются

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