En el partido de pretemporada del viernes contra los New York Jets, los Pittsburgh Steelers solo contaron con dos quarterbacks: Will Howard y Drew Allar. El equipo no anotó ni un solo punto, y el resultado del encuentro puso en duda la preparación de los jugadores jóvenes.
Howard completó 10 de 15 pases para 74 yardas en la primera mitad, pero entregó el balón al rival en dos ocasiones. Ambas intercepciones fueron el resultado de malas decisiones en momentos clave, incluso en la zona roja.
Allar protegió el balón sin pérdidas tras el descanso, aunque terminó el partido con 11 de 23 pases para 109 yardas sin touchdowns. Ninguno de los jóvenes quarterbacks logró convencer de su capacidad para liderar el ataque.
Según Gerry Dulac de 102.5 DVE, el club ya ha tomado la decisión de mantener a Howard y Allar en la plantilla. La pregunta ahora es simplemente cuántos quarterbacks se quedarán en total: tres o cuatro.
Mason Rudolph, que no saltó al campo, resultó ser inesperadamente el principal beneficiario de la noche. Su experiencia y habilidad para manejar el sistema de Mike McCarthy parecen un seguro fiable detrás de Aaron Rodgers.
¿Podrá Pittsburgh arriesgarse y quedarse solo con los jugadores jóvenes sin un veterano contrastado?
La decisión de conservar a Howard y Allar parece lógica: ambos siguen siendo inversiones a futuro. Sin embargo, el partido del viernes demostró por qué es prematuro apresurarse a prescindir de Rudolph.
