El Océano Pacífico incluye cámaras: buceamos con todo el planeta

Autor: Inna Horoshkina One

El océano está en directo. Un dispositivo desciende a las profundidades, pero todo el planeta observa con sus ojos.

20 de agosto del año 2026 en el Océano Pacífico comienzan casi simultáneamente dos expediciones de investigación a gran escala.

E/V Nautilus se dirige al remoto atolón Wake, y NOAA Ship Okeanos Explorer — a las aguas de Samoa Americana.

Cada misión tiene su propia ruta y sus propios objetivos científicos. Pero juntas crean una imagen asombrosa:

la humanidad dirige hacia el Océano, casi desconocido, dos miradas investigadoras a la vez.

Wake: tierra al borde de lo inexplorado

El atolón Wake está situado en la parte central del océano Pacífico, aproximadamente a 4000 kilómetros al oeste-suroeste de Hawái y a 2400 kilómetros al noroeste de Guam.

Su superficie terrestre es de solo unos 6,5 kilómetros cuadrados. Pero el espacio marino circundante es inmenso: la mayor parte de los 407 241 kilómetros cuadrados de fondo marino permanece sin cartografiar y casi sin explorar.

Aquí podrían encontrarse llanuras abisales, montes submarinos y comunidades de aguas profundas que el ser humano aún no ha observado directamente.

Durante la expedición de 30 días, desde el 20 de agosto hasta el 18 de septiembre — el equipo Ocean Exploration Trust utilizará:

  • el vehículo operado remotamente Hercules,
  • el vehículo Atalanta, que sirve de enlace con el buque;
  • sistemas de cartografía acústica multihaz;
  • cámaras e instrumentos para el estudio de organismos y la toma de muestras;
  • tecnología de telepresencia.

Hercules está diseñado para operar a profundidades de hasta 4000 metros. Está equipado con brazos manipuladores, sensores, muestreadores y cámaras de alta resolución.

La expedición explorará hábitats abisales, montes submarinos desconocidos y posibles sitios de patrimonio marítimo relacionados con la batalla de la isla Wake durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero lo que resulta especialmente emocionante es otra cosa:

en esta zona todavía existen montañas que nunca hemos visto.

Los instrumentos que seguirán escuchando

Durante la expedición, el equipo también desplegará varias boyas biogeoquímicas del sistema internacional Argo.

Tras la partida del Nautilus continuarán desplazándose por la columna de agua, sumergiéndose, ascendiendo a la superficie y transmitiendo información sobre el estado del Océano.

De este modo, la expedición dejará tras de sí no solo mapas y grabaciones de vídeo, sino también nuevos puntos de observación continua. El buque se marchará. Y los instrumentos seguirán escuchando el aliento del Océano.

Samoa Americana: una mirada a través de la columna de agua

La segunda expedición durará desde el 20 de agosto hasta el 17 de septiembre a bordo del NOAA Ship Okeanos Explorer.

Los investigadores estudiarán las zonas de aguas profundas alrededor de Samoa Americana mediante vehículos operados remotamente, sistemas cartográficos y sensores.

Su atención no se centra solo en el lecho marino, sino también en la columna de agua: un inmenso espacio vivo entre la superficie y las profundidades que a menudo permanece fuera de la observación.

Los datos obtenidos ayudarán a comprender mejor:

  • la historia geológica de la región;
  • la estructura de los hábitats de aguas profundas;
  • la distribución de los organismos marinos;
  • las propiedades físicas y químicas de la columna de agua;
  • la ubicación de importantes recursos minerales.

Los científicos, situados a miles de kilómetros del buque, podrán conectarse al trabajo a través de la conexión por satélite, debatir lo que ven y participar en la planificación de las investigaciones prácticamente en tiempo real. El barco se encuentra en medio del océano Pacífico.

Pero el espacio de la expedición ya no termina en sus bordes.

La luz que toca por primera vez lo desconocido

Cuando el vehículo de aguas profundas desciende varios kilómetros, sus focos iluminan solo una pequeña parte de la oscuridad circundante.

La imagen que aparece en la pantalla puede ser la primera mirada humana a esta parte del planeta. No porque el lugar haya surgido hace apenas un momento.

Ha existido durante millones de años. Las montañas submarinas se formaron a lo largo de eras geológicas, los sedimentos se acumularon lentamente y los animales nacieron, cazaron y desaparecieron sin observación humana. El aparato no crea esta realidad.

Cambia los límites de nuestra percepción, permitiendo que lo desconocido entre en la experiencia humana.

Cuando un rayo de luz toca lo inexplorado, se convierte en parte de nuestra historia común.

De la cámara en el fondo a miles de ojos

La señal de vídeo de las cámaras Hercules asciende por el cable de fibra óptica a través del vehículo Atalanta hasta el centro de control a bordo del Nautilus.

Desde allí, la imagen se transmite a tierra: a científicos, estudiantes y espectadores de todo el mundo.

Especialistas de diferentes países pueden debatir simultáneamente lo que ven y transmitir sus recomendaciones al equipo en el buque. Y cada persona que se conecta a la retransmisión se convierte en testigo de la investigación en el momento en que ocurre.

Varios kilómetros de agua dejan de ser una frontera infranqueable.

El aparato desciende a las profundidades. Pero, junto con él, se sumerge la percepción humana.

¿Qué nos dice el Océano?

Estas expediciones no son necesarias solo para llenar los espacios en blanco de los mapas.

Nos recuerdan los límites de nuestro conocimiento.

Somos capaces de observar galaxias situadas a miles de millones de años luz de la Tierra, pero seguimos descubriendo montañas submarinas y comunidades biológicas en nuestro propio planeta.

Hoy, el Océano parece abrir dos portales.

Uno, cerca del atolón Wake. El otro, cerca de Samoa Americana.

Detrás de ellos aún no hay respuestas preparadas. Hay una profundidad inmensa, oscuridad y la posibilidad de ver lo que antes no formaba parte de la visión humana del mundo.

El Océano no se vuelve nuevo en el momento del descubrimiento. Lo que se vuelve nuevo es nuestra percepción del Océano.

Una inmersión para todo el planeta

Antaño, una expedición oceánica seguía siendo un viaje cerrado para un pequeño equipo. La gente en tierra se enteraba de los descubrimientos realizados meses después, a través de informes científicos, fotografías y publicaciones.

Ahora, la comunicación por satélite, las cámaras de aguas profundas y la tecnología de telepresencia permiten transmitir la imagen y las voces de los investigadores directamente desde el Océano en tiempo real.

Ya no nos limitamos a leer sobre la expedición. Nos sumergimos juntos.

Aquí, la tecnología no separa al ser humano de la naturaleza. Ayuda a ampliar la percepción y a sentir una conexión con esa parte de la Tierra que antes permanecía casi inaccesible.

Quizás sea así como comienza una nueva unidad con el Océano: no desde el deseo de someterlo o utilizarlo, sino desde la disposición a mirar, escuchar y aprender juntos.

Dos buques zarpan hacia el océano Pacífico.
Dos rutas conducen a las profundidades.
Pero este ya no es solo el viaje de unos investigadores.

El Océano invita a toda la humanidad a una inmersión conjunta, y por primera vez contamos con la tecnología que nos permite responder a su invitación juntos.

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Fuentes

  • E/V Nautilus: 2026 Field Season - NOAA Ocean Exploration

  • Wake Island, Pacific Ocean - NASA Science

  • Wake Island - Wikipedia

  • ROV Hercules | Nautilus Live

  • OET Launches our 2026 Exploration Season in the Central and Western Pacific Ocean! | Nautilus Live

  • 2026 American Samoa ROV + Mapping Exploration (EX2606) - NOAA Ocean Exploration

  • NOAA and partners to explore, map deep waters of American Samoa

  • Nautilus Live

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