En un mundo donde los laboratorios cerrados se valoran en decenas y cientos de miles de millones de dólares, dos investigadores deciden hacer lo contrario: publicar los datos, el código y los checkpoints intermedios del post-entrenamiento. Los fundadores Nathan Lambert y Tom Zick ponen en marcha la organización sin ánimo de lucro Trillium Labs para devolver a la investigación en IA la apertura científica que en su día creó toda la industria.
La IA moderna creció a partir del acervo científico común: artículos, benchmarks y código que universidades y empresas compartían. Pero a medida que aumentó el valor comercial, el post-entrenamiento y el reinforcement learning se cerraron: publicar las recetas completas ahora sale caro, pues influyen directamente en el valor del producto y en la IPO. Anthropic planea captar hasta 100 mil millones de dólares, y cada método secreto de un agente fiable es una ventaja competitiva.
Trillium Labs pretende gastar hasta 30 millones de dólares en entrenamientos durante los próximos 18 meses, con un objetivo total de recaudación de 40–100 millones. El dinero ya ha llegado de Schmidt Sciences y Halcyon Futures. A diferencia de los laboratorios comerciales, la estructura sin ánimo de lucro permite documentar los lanzamientos fallidos, publicar todas las etapas de los experimentos y no proteger la propiedad intelectual. Esto da a los investigadores independientes la posibilidad de verificar hipótesis que las corporaciones nunca publicarán.
El foco está en el post-entrenamiento, el reinforcement learning, los agentes y la recursive self-improvement. Es aquí donde el comportamiento de los modelos se forma de manera más impredecible, y la opacidad entorpece la búsqueda colectiva de soluciones. Lambert y Zick, que antes trabajaron en Allen Institute for AI y Hugging Face, ven en ello una vuelta al modelo que en su día permitió a la comunidad acelerar el progreso varias veces.
La paradoja económica es evidente: cuanto más valioso es el conocimiento, mayor es la tentación de ocultarlo, pero precisamente la apertura ha creado históricamente el mayor valor para toda la industria. Trillium Labs apuesta a que el beneficio a largo plazo del intelecto colectivo superará las valoraciones a corto plazo de los gigantes cerrados.
En definitiva, la cuestión no es solo tecnológica, sino también cómo distribuimos el acceso a la herramienta más poderosa de la época. Las recetas abiertas pueden convertirse en esas «semillas» que hagan crecer todo el bosque, y no solo a unos cuantos árboles altos.
