La Universidad de Arizona presentó en agosto de 2026 el sistema AURAL-Pet, el primer método con base científica para analizar cómo las personas hablan con sus mascotas en la vida cotidiana. Es un desarrollo conjunto de la doctora Emily Bray del Colegio de Medicina Veterinaria, la estudiante de posgrado Dara Jonkoski del Departamento de Psicología y el profesor Matthias Mehl, quien también desarrolló la aplicación móvil de grabación subyacente a la investigación.
El sistema es una lista de verificación de categorías de interacción: elogios, preguntas, órdenes, expresión de frustración, uso de apodos y otras formas de habla orientada a animales. Los investigadores utilizaron la aplicación EAR (Electronically Activated Recorder), una herramienta que en momentos aleatorios del día activa la grabación de audio, permitiendo obtener muestras auténticas y no escenificadas del comportamiento cotidiano. El equipo analizó 5072 clips de audio de 240 participantes de diferentes edades y sexos. Los resultados fueron inesperados: aproximadamente una décima parte de todo el tiempo de conversación de los dueños se dedica a comunicarse con sus mascotas, y el estilo de conversación es profundamente individual. Por ejemplo, algunos dueños usan constantemente los apodos de sus mascotas, otros nunca.
La fiabilidad del método AURAL-Pet se confirmó mediante una verificación exhaustiva: dos codificadores independientes evaluaron de manera consistente 22 de 23 variables. Esto permite registrar objetivamente el comportamiento real, en lugar de depender de informes subjetivos de los dueños. El sistema es capaz de captar momentos de auténtica cercanía, cuando la mascota se convierte en interlocutor después de un día laboral difícil o en catalizador de la comunicación con otras personas. Como señaló la doctora Bray, la mascota puede sustituir a un compañero social o actuar como catalizador social, iniciando la interacción entre el dueño y otras personas.
Los investigadores ya están aplicando AURAL-Pet en el proyecto C.A.R.E., donde estudian la salud mental y el bienestar de personas mayores de 60 años. Esto abre una nueva perspectiva para comprender cuestiones que han interesado durante mucho tiempo a la ciencia: por qué en algunos dueños las mascotas reducen notablemente la soledad y la depresión, mientras que en otros el efecto es mínimo o inexistente. Los investigadores sugieren que las diferencias en la forma de comunicarse con los animales pueden explicar este enigma, revelando características individuales de interacción que influyen en el bienestar.
La publicación en la revista Frontiers in Psychiatry es un primer paso hacia un estudio más objetivo de las relaciones entre dueños y sus mascotas. Ahora los científicos podrán vincular directamente patrones específicos de conversación con indicadores de salud mental, evitando la subjetividad de los cuestionarios. Como subrayó la doctora Bray, la capacidad de obtener datos directos sobre el comportamiento real de las personas es precisamente lo que necesitan los investigadores del comportamiento humano. El sistema ya está disponible en acceso abierto para otros investigadores, lo que puede impulsar nuevos proyectos en psiquiatría, psicología, gerontología y, en general, en la ciencia de las relaciones humano-animal.



